Stop a las náuseas en el embarazo

Son muy molestas para la embarazada, sobre todo si se acompañan de vómitos. Lo bueno es que, en la mayoría de los casos, es posible aliviarlas.

 

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Un trastorno muy común

Hasta el 80% de las mujeres afirman que han sentido náuseas en algún momento de su embarazo y el 50% comentan que éstas se acompañaron de vómitos, mareos y dolores de cabeza.

¿Cuándo aparecen estos síntomas? Normalmente las náuseas comienzan entre la cuarta y la sexta semana de gestación y suelen desaparecer, de forma más bien brusca, hacia la semana 14 de embarazo. No obstante, hay mujeres que las sufren durante un tiempo más y algunas, las menos, que viven con ellas prácticamente hasta el final del embarazo.

¿Cuál es la causa de las náuseas?

Es la pregunta del millón. No hay una única respuesta. Los científicos creen que se deben a la acción de la hormona GCH, cuya concentración es altísima al principio del embarazo y va disminuyendo después de los primeros meses. Parece ser que esta hormona estimula la zona del cerebro encargada de controlar el vómito, acentuando así la sensación de náuseas.

A esto hay que unir la acción de otras hormonas, los estrógenos, también disparados durante esta primera etapa, que hacen que el olfato sea mucho más fino de lo habitual, lo que contribuye a aumentar las náuseas durante el embarazo. Pero todas las embarazadas tienen estos cambios hormonales y muchas no padecen náuseas. ¿Por qué? La respuesta tampoco está clara, pero la mayoría de los expertos apuntan a que hay mujeres cuyos organismos simplemente se adaptan mejor a esta revolución hormonal.

Por otro lado, factores psicológicos, como un estrés excesivo, parecen estar también relacionados con una mayor propensión a sufrir náuseas en esta etapa. Está comprobado además que las mamás que esperan gemelos (o trillizos) tienen más papeletas para sufrirlas, así como las que padecen hipertiroidismo. Y lo mismo les ocurre a las que ya las tuvieron en anteriores embarazos: según un estudio del American College of Obstetricians and Gynecologists, más del 60% de las mujeres que han padecido náuseas en su primer embarazo las experimentan también en el segundo.

Tranquila, tu bebé está bien

Si estás viviendo un embarazo con náuseas, seguro que tu principal preocupación es garantizar la salud del bebé que esperas. Y al sentirte mal, con mareos y vómitos, piensas que quizá estés perjudicándole. Pero si se trata de síntomas leves, incluso moderados, puedes estar tranquila, ya que no causan ningún problema a la salud del feto ni a la tuya. En todo caso, si te preocupa mucho este tema lo más conveniente es que lo consultes con tu médico.

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¿Qué como si tengo náuseas?

Las náuseas suelen ser más agudas por la mañana, al levantarse, si bien puede ocurrir que algunas embarazadas se encuentren peor por la tarde. El motivo es que en ellas hace más mella el cansancio que han acumulado a lo largo del día.

Dependiendo de cuándo las padezcas tú, deberás tomar unas medidas u otras para intentar combatirlas.

Si tu peor momento es a primera hora de la mañana

- No te levantes de la cama de un salto. Es mejor que te quedes recostada y tomes unas cuantas galletas que habrás dejado la noche anterior en la mesilla. Espera unos minutos y luego levántate despacio.
- Deja la ingesta de líquidos para más adelante. Tomarlos nada más levantarte (sobre todo si son bebidas calientes) puede contribuir a “despertarte” las náuseas.
- Desayuna bien cuando esté más entrada la mañana. O, mejor todavía, apúntate a la moda del brunch, una combinación de desayuno y comida completa y nutritiva.
- ¿El médico te ha recetado un suplemento de hierro? Consúltale si puedes tomarlo por la noche.

Si lo pasas peor por la tarde-noche

- Aprovecha para alimentarte bien a lo largo de la mañana (sin atiborrarte, claro) para que al llegar la noche puedas cenar muy ligero.
- A lo largo del día,intenta huir de los ambientes cargados de humo y de los demasiado caldeados.

Y en todos los casos...

- No tomes grandes cantidades de comida y evita los fritos.
- Prueba la espelta, una variedad de trigo muy digestiva y con gran valor nutritivo. La encontrarás en galletas y tostadas.
- Come antes de empezar a sentir muchahambre. Y hazlo despacio.
- Come los alimentos que más te apetezcan, teniendo cuidado, eso sí, de no alimentarte a base de bollos, por ejemplo. Y evita los que te causan rechazo. Si éstos son importantes para tu alimentación, sustitúyelos por otros que te aporten nutrientes similares (pide consejo a tu médico).
- A lo largo del día bebe a menudo y en pequeñas cantidades. Si te gustan las infusiones, recuerda que el té (mejor sin teína) va mejor que la manzanilla contra las náuseas.
- Por otro lado, al igual que hay olores que muchas embarazadas detestan y de los que deberás huir (como el del tabaco, la colonia, el café, las frituras, el pescado...), también hay
- Son éstos: galletas de jengibre, pasta, arroz, pan, patatas, yogures, mermelada, piña natural, manzana, uva, atún y pavo

Seguro que estas medidas te ayudan a pasar mejor estos meses. Pero si no notas mejoría, ve a tu médico. Valorará tu caso y podrá recetarte, si lo cree oportuno, algún medicamento, como la vitamina B6 o la doxilamina, eficaz y seguro.

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Otras pautas que te ayudan

Existen algunas pautas más, aparte de las relacionadas con la alimentación, que van a ayudarte a evitar las náuseas.

- Descansa todo lo que puedas.Y pide ayuda con las tareas diarias. Si puedes permitirte el lujo, échate la siesta todos los días. Si no, al menos hazlo los fines de semana.
- ¿Te interesa la digitopuntura? Varias firmas comercializan pulseritas antináuseas, cuya eficacia se basa en los principios de esta terapia: conseguir el efecto (evitar las náuseas) al presionar en un punto determinado de la muñeca. Las encontrarás en farmacias.

Cuándo se convierten en un problema

Una cosa son las náuseas matutinas típicas y otra, más seria, la hiperemesis gravídica. Este trastorno aparece cuando los vómitos son continuos, sin causa orgánica, y originan una notable pérdida de peso. Ante el riesgo que supone que la madre se deshidrate, se precisa la intervención médica, siendo incluso necesario, en algunos casos, el ingreso hospitalario.

Después de realizar análisis para ver el estado de la embarazada, el tratamiento básico suele consistir en sueroterapia y medicación para controlar el vómito. Afortunadamente, la hiperemesis sólo afecta al 1% de las embarazadas (principalmente primerizas o que esperan gemelos) y el tratamiento médico es muy eficaz, por lo que los bebés no corren riesgos.

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