Remedios caseros para 6 molestias del embarazo

Dolor de espalda, náuseas, acidez... Ahora que no debes tomar fármacos, ¿qué alternativas existen para aliviar estas dolencias?

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D.R.
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Te sientes mal y no puedes medicarte...

El primer trimestre y el tercero (en algunos casos también el segundo) son “moviditos” en cuanto a síntomas incómodos del embarazo: casi todas las futuras mamás experimentan alguna de las molestias típicas. Por otra parte, en estos meses también pueden aparecer trastornos comunes, como un resfriado, un dolor de cabeza...

Y ya sabes que en muchos casos no puedes recurrir a los fármacos (solo debes tomarlos cuando te los recete el médico). Pero tú tranquila: existen alternativas seguras para encontrar el alivio que buscas.

Náuseas y vómitos

Hasta el 80% de las mujeres sufren algún episodio de náuseas en el embarazo y el 50% padecen, además, vómitos. Suelen aparecer en el inicio de la gestación y remitir al final del primer trimestre.

Se cree que se desencadenan por el cambio hormonal y tienen un componente emocional.

No debes...

Tomar medicamentos antieméticos por tu cuenta, debido a que se ha comprobado que algunos de ellos atraviesan la placenta y pueden resultar nocivos para el feto.

Sí puedes...

Comer un tentempié cada mañana antes de levantarte (las galletitas saladas y los colines ayudan a asentar el estómago). Además, toma comida sólida a primera hora y deja los líquidos para más adelante, ya que se toleran peor.

A lo largo del día, haz seis o siete comidas ligeras, en vez de dos o tres abundantes y grasas, muévete en ambientes bien ventilados y evita los olores que te revuelven. Si aun así las náuseas y vómitos son abundantes, consúltalo con el médico.

Dolor de espalda

Es propio de los últimos meses, cuando la curvatura de la columna se acentúa y el peso del útero es más que considerable. Para evitarlo o aliviarlo una vez que ha aparecido:

No debes...

Tomar relajantes musculares, ni aplicarte terapias de onda corta, microondas o magnetoterapia (no existen estudios que avalen su seguridad).

Sí puedes...

Cuidar tus posturas. Evita en lo posible realizar tareas domésticas. Y si no te queda otra, acuérdate de hacerlo de la manera correcta (agáchate doblando las rodillas, en lugar de arqueando la espalda, y no cojas pesos).

No estés mucho tiempo de pie ni te sientes en sillones bajos o con el apoyo para la espalda corto. Los estiramientos del yoga pueden prevenirlo.

Si ya hay dolor, pide a tu pareja que se unte los dedos con aceite hidratante y masajee con ellos, como si amasara, la zona de la nuca y los hombros; después debe bajar bordeando la columna, con las palmas de las manos abiertas y movimientos de arrastre de dentro hacia fuera. Otra fórmula: aplica el chorro de la ducha caliente en el punto afectado.

Acidez de estómago

Suele aparecer en el último trimestre, ya que el aparato digestivo se ve desplazado y muy presionado, lo que provoca el reflujo. Para remediarlo:

No debes...

Tomar antiácidos sin que te los haya recetado el médico (no todos son seguros y hay que tomarlos de forma controlada), ni bicarbonato (puede causar efecto rebote y, a dosis altas, edemas, ya que contiene mucho sodio).

Sí puedes...

Comer en pequeñas cantidades, seis o siete veces al día, hacer la digestión sentada y dormir semirrecostada. Tras la cena, espera un par de horas antes de irte a la cama. Evita los alimentos muy grasos (frituras, embutidos) y los muy condimentados.Y si notas que la acidez está a punto de llegar, bebe un trago de leche fría, verás qué alivio sientes.

Retención de líquidos

La hormona progesterona es la responsable de que retengas más líquidos. Notar al final del día los pies hinchados es normal, pero si también se te hincha la cara y te duele la cabeza, debes ir al médico cuanto antes. Si sufres una edematización normal:

No debes...

Tomar diuréticos. Hace años saltó la noticia de que podían ayudar a prevenir la preeclampsia, pero esta teoría ha sido rechazada y los especialistas desaconsejan su uso ahora, ya que pueden ser dañinos para el bebé.

Sí puedes...

Beber al día 2 litros de líquidos, llevar una dieta que favorezca la diuresis, aumentando los alimentos ricos en proteínas y bajos en sodio (carne magra, pescado azul...) y tomando regularmente puerros, espárragos, alcachofa o piña.

Reducir el consumo de sal y reposar con los pies en alto. En cuanto a terapias, la reflexología y el drenaje linfático (realizados siempre por profesionales) pueden ser de gran ayuda.

Estreñimiento

La mitad de las embarazadas lo sufren. El aumento de la progesterona y la presión del útero son los “culpables”.

No debes...

Tomar laxantes por tu cuenta. Aunque la mayoría, usados en casos puntuales, están aceptados, otros no aportan tanta seguridad.

Sí puedes...

Aumentar el consumo de fibra. Toma más frutas y verduras, salvado, yogures bio y aceite de oliva (sin abusar) a diario. Mantente activa y bebe más agua. Un remedio infalible: mezcla un yogur natural con ciruelas y albaricoques secos y tómalo en el desayuno.

Problemas para dormir

Prácticamente todas las gestantes los tienen. El volumen de la tripa, las patadas del bebé, el estrés y la necesidad constante de hacer pis lo provocan.

No debes...

Tomar somníferos ni tranquilizantes, ya que se ha comprobado que pueden dañar al bebé. También se desaconsejan algunas infusiones naturales típicas para paliar el insomnio, como la pasiflora (contiene alcaloides) o la valeriana (no está comprobada su seguridad en el embarazo).

Sí puedes...

Prescindir de las bebidas excitantes después de la sobremesa. Y por la noche, seguir un ritual tranquilizante: cena frugal (la lechuga y la leche tibia inducen al sueño), paseo en pareja y dormir siempre a la misma hora.

Una vez en la cama, imagínate a tu bebé flotando en el útero, feliz. A continuación ve relajando cada parte de tu cuerpo, de abajo a arriba. El sueño vendrá solo.

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