Cuida tu boca durante la gestación

No permitas que los problemas de salud bucodental arruinen tu sonrisa, futura mamá. Aprende cómo cuidar tu boca durante el embarazo.

 

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Atenta a tus dientes en esta época

Eso de que “cada embarazo cuesta un diente”, como decían nuestras abuelas, hoy no es cierto en absoluto. Con el control del odontólogo, una buena higiene dental y unos hábitos dietéticos correctos, lo normal es que cuando nazca tu hijo puedas lucir tu mejor sonrisa sin complejos.

Eso sí, ahora tienes que estar especialmente atenta, ya que si no te cuidas, los cambios hormonales que experimentarás en estos meses sí podrían afectar a tu salud bucodental.

Problemas más frecuentes

- La gingivitis, o inflamación de las encías, “es el problema más habitual que sufren las embarazadas, sobre todo en el tercer trimestre”, nos cuenta nuestra asesora, la odontóloga Camila Palma. Las encías aparecen enrojecidas, edematosas, sensibles y sangran con facilidad al masticar o al cepillar los dientes. Se debe a la acción de la prolactina y los estrógenos, hormonas que provocan una mayor irrigación sanguínea en todo el cuerpo, incluidos los tejidos bucales. Y es más frecuente en quienes ya la padecían antes de la gestación.
- No es un problema grave (el 70% de las embarazadas experimentan alteraciones gingivales), salvo si se descuida el control médico y la higiene. En este caso, como durante la gestación aumentan también las bacterias en la boca, la gingivitis podría derivar en enfermedad periodontal, una infección de los tejidos que unen el hueso al diente y que sí puede provocar la pérdida de alguna pieza. Además, la periodontitis se ha relacionado con el aumento de partos prematuros y de bebés con bajo peso al nacer.
- Otra alteración que hay que vigilar en estos meses es la rápida evolución de las caries. El incremento del metabolismo, los cambios en la flora bacteriana y la mayor apetencia de la embarazada por los alimentos azucarados pueden hacer que el deterioro del esmalte avance con gran rapidez.

Para atajar estos problemas, así como para la halitosis (mal aliento, debido a los vómitos o al reflujo gastroesofágico), la sialorrea (exceso de saliva, que suele ser más ácida) o las aftas bucales (también más frecuentes en esta etapa), lo mejor es que pidas consejo a tu dentista u odontólogo.

Pide cita al odontólogo

Lo ideal es iniciar el embarazo con una boca sana, sin caries, sarro, gingivitis, flemones... Ten en cuenta que tu salud bucodental también afecta a la salud de tu hijo. En cualquier caso, pide cita al dentista al principio de la gestación y visítale al menos otra vez durante estos meses, aunque tu boca esté sana.

Ante un posible tratamiento

Si necesitas algún tratamiento es probable que lo pospongan hasta el segundo trimestre (salvo que sea de máxima urgencia), ya que en el primero es cuando se forman los órganos del embrión y, al ser sus células inmaduras, son más sensibles a las radiaciones y a los fármacos.

También se suele intentar evitar las intervenciones en las últimas semanas. Sin embargo, como explica la odontóloga “las caries, si no se tratan, pueden ocasionar problemas serios, así que debes visitar al dentista y avisarle de que estás embarazada para que, si tiene que empastar o sacar la pieza afectada, te administre una anestesia sin efecto vasodilatador, que no afectará al bebé, y valore la conveniencia de hacerte radiografías o prescribirte antibióticos”.

Un correcto cepillado, esencial

En tu caso es especialmente importante que te cepilles bien los dientes después de cada comida (e incluso que te enjuagues la boca con agua si picas entre horas). Así se elimina la placa bacteriana que causa las caries y empeora la gingivitis y se mantiene a raya al mal aliento.

Buenos aliados

Utiliza un cepillo de cerdas suaves, que no te deteriore el esmalte ni te dañe las encías, y una pasta con flúor, que es antibacteriano y refuerza el esmalte. Limpia todas las piezas por ambas caras, arrastrando desde la encía, y cepíllate con suavidad la lengua.

Si te sangran las encías puedes utilizar un dentífrico específico para este problema, con más agentes antibacterianos. Y si la pasta te da náuseas, prueba un cepillo iónico, que elimina las bacterias bucales, estimula los tejidos gingivales y reduce la halitosis sin necesidad de usar dentífrico.

Termina la limpieza con el hilo dental, para eliminar cualquier resto de comida o de sarro que quede entre los dientes, y enjuágate con un colutorio sin alcohol y que no tenga un olor o un sabor demasiado fuertes.

Alimentos que te ayudan

La alimentación es otro factor fundamental para evitar problemas bucodentales en el embarazo (además de para tu salud en general y la del bebé que estás esperando). Ahora no puede faltar en tu dieta un nivel adecuado de vitamina A (retinol, en lácteos y yema de huevo, y betacarotenos, en verduras de hoja verde, zanahorias, calabaza...), de vitamina C (en cítricos) y de vitamina D (tu cuerpo la asimila gracias a la luz solar).

También son esenciales minerales como el magnesio (en higos, maíz, pan integral, manzanas...) y el fósforo (pescado, carne de ave, cereales integrales...).

Y, por supuesto, el calcio, que en combinación con los otros nutrientes citados, interviene en la fabricación de todas las células y regula todos los procesos metabólicos del organismo, además de ser el principal material que conforma los huesos y los dientes. Para asegurarte una buena ingesta diaria de calcio necesitas tomar 1.200 mg al día (es decir, tres o cuatro raciones, siendo una ración un yogur, o un vaso de leche, o 150 g de queso).

Algunas ideas para aumentar la ingesta de este mineral:añade queso fresco a las ensaladas y a las tortillas; utiliza la leche en tus postres; tómate a media mañana o de merienda un yogur con trocitos de fruta, de almendras y pasas; haz tus aliños con salsa de yogur en vez de con mayonesa; añade leche en polvo al café o al té que tomas en el desayuno. Y si no soportas los lácteos, intenta tomar sardinillas en lata, gambas, almejas, frutos secos, kiwis, brócoli, espinacas,berros, lentejas y garbanzos.

Y, además, recuerda hacer algo de ejercicio y tomar el sol con moderación, ya que ambas cosas contribuyen a que este mineral se fije en las estructuras óseas.

Antojos sanos

Una última recomendación dietética es que, si te vencen los “antojos”, intentes prescindir de los dulces elaborados con azúcar refinada (favorecen la gingivitis y la formación de placa bacteriana) y optes por otro tipo de dulces, como las frutas o, con moderación, el chocolate, que te aportan otros nutrientes además de calorías.

Si mantienes una buena dieta no necesitarás tomar suplementos. Y si atiendes a estos consejos, tu boca no te dará problemas en el embarazo y ayudarás al buen desarrollo del esqueleto y de los dientes de tu hijo.

Remedios Caseros

Sigue las indicaciones de tu odontólogo y pregúntale si, además, puedes utilizar alguno de estos trucos o remedios:

- Si tienes muchas náuseas, puedes reducir la acidez de tu boca haciendo enjuagues bucales (sin tragar) con una cucharadita de bicarbonato sódico diluida en agua.

- Si tienes mucha sensibilidad dental (tanto al calor como al frío), prueba a hacer enjuagues con flúor, que refuerza el esmalte.

- Los dientes amarillentos pueden mejorar su aspecto si los frotas con un trozo de papaya, que es un blanqueante natural.

- Las encías sangrantes mejoran al frotarlas con una fresa partida por la mitad.

- Cuando no tengas colutorio, puedes hacer los enjuagues con un poco de zumo de limón.

- Habitúate a comer manzanas a mordiscos. Comida así, esta fruta ayuda a limpiar entre los dientes, fortalece las encías, previene la gingivitis y regenera la saliva.

- Para combatir el mal aliento, prueba a beber infusiones de manzanilla y hierbabuena.

- El té verde (sin abusar) posee propiedades antibacterianas y ayuda a prevenir las caries.

- Si te ha salido un afta bucal o llaga, aplícate durante un rato un poco de pulpa de aloe vera (recorta una hoja y pélala). Los nutrientes de esta planta ayudan a regenerar las células de todas las capas de la piel.

- Bebe con pajita los refrescos de cola, té o café y prevendrás las manchas en los dientes.

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