Así afecta el embarazo (y el parto) a tu vista

Los cambios de la gestación pueden alterar tu percepción visual. Suele ser pasajero. Pero a veces los trastornos de la visión revelan otros problemas o condicionan el tipo de parto.

 

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¡Culpa de las hormonas!

Durante el embarazo tu cuerpo experimenta diversos cambios hormonales, metabólicos y cardiovasculares que, unidos a la retención de líquidos frecuente en este periodo, pueden afectar a tu vista.
Son alteraciones oculares que suelen remitir tras la gestación. Pero en ocasiones alertan sobre el agravamiento de enfermedades ya existentes –hipertensión o diabetes– o su aparición en el embarazo. Saber qué hacer en cada caso puede ayudarte a sobrellevarlo.

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Las molestias más habituales

Desde el primer trimestre puedes sufrir dolores de cabeza (migrañas) por los drásticos cambios hormonales que provoca la progesterona, y a veces se acompañan de hipersensibilidad a la luz. En el segundo y tercer trimestres, las mismas fluctuaciones hormonales pueden causar cambios refractivos (visión borrosa y pérdida de agudeza visual) y sequedad ocular (los ojos se  resecan especialmente por las mañanas debido a la disminución de la secreción lagrimal).
Otros trastornos oculares que puedes notar ahora son la inflamación de los párpados (por los trastornos circulatorios) y las conjuntivitis recurrentes, ya que la calidad de la lágrima puede reducirse haciendo al ojo más vulnerable a las infecciones. Si cualquiera de estos trastornos se presenta de forma repentina, acentuada y persistente, consulta a tu oftalmólogo, pues pueden ser síntoma de afecciones serias que deben tratarse de forma inmediata.

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Ligero aumento de la miopía

Aunque siempre hayas tenido buena vista, el embarazo puede provocarte una ligera pérdida de visión, una especie de miopía repentina. Se trata de un edema corneal, un leve aumento del grosor y curvatura de la córnea por la retención de líquidos y el aumento de estrógenos. Si ya eras miope antes del embarazo, puedes notar un leve aumento de dioptrías (entre media y una).  Pero tranquila, estas alteraciones suelen resolverse naturalmente en los seis primeros meses tras el parto. Sólo si existe una miopía elevada de base (más de seis dioptrías) aumentan las posibilidades de que la pérdida sea permanente.

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Diabetes y preeclampsia: la vista avisa

Cuando hay diabetes (elevados niveles de glucosa en sangre) previa al embarazo, la vista también puede resentirse (visión borrosa o percepción de manchas oscuras). Por eso es necesario un control metabólico precoz y pormenorizado para mantener los niveles de azúcar en sangre normalizados durante la gestación. Si se padece diabetes, el embarazo favorece la retinopatía diabética (daños de los vasos sanguíneos de la retina que conllevan pérdida de visión), pues los cambios de la gestación tienden a empeorarla. Si la diabetes es gestacional, es decir, generada por el embarazo, las posibilidades de que la vista se resienta son poquísimas.
Otra advertencia: a partir de la semana 20 de gestación, una disminución significativa y repentina de la visión, o ver doble (diplopia), o con manchas o destellos de luz, pueden ser síntomas indicativos de preeclampsia. Se trata de una afección propia del embarazo que cursa con hipertensión arterial persistente y alteración de los vasos sanguíneos. Exige controles estrictos de la tensión arterial y de los niveles de albúmina en orina. Si no se detecta y se controla adecuadamente, el aumento brusco de la presión arterial a medida que avanza la gestación puede provocar en la vista retinopatía hipertensiva, es decir, un estrechamiento de las arterias de la retina que puede culminar en desprendimiento de retina.

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¿Parto vaginal o cesárea?

Si tienes alta miopía, diabetes o preeclampsia, tu ginecólogo  recomendará realizar una prueba de fondo de ojo en cada trimestre. Indolora, no invasiva e inocua para el bebé, consiste en dilatar la pupila para visualizar la retina, el coroides y el nervio óptico y determinar su buen estado de cara al parto. Y es que la pérdida de sangre y los pujos aumentan la tensión ocular, y si la retina está dañada –algo usual en estos casos–, esa presión puede provocar su desprendimiento. No obstante, si hay lesiones pero la retina no está muy desgastada, el oftalmólogo valorará realizar un tratamiento con láser para sellarlas y favorecer el parto vaginal o, si lo ve inviable, recomendar la cesárea programada.

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Para aliviar molestias...

- Si padeces migrañas con hipersensibilidad lumínica, el uso de gafas con protección ultravioleta puede ayudarte a prevenirlas o a aliviarlas.
- Si notas sequedad ocular, utiliza lágrimas artificiales para humedecer los ojos.
- Si se precisa, el oftalmólogo puede recomendarte un colirio específico para uso en el embarazo que reduzca las molestias de la sequedad (picor y enrojecimiento) sin afectar al bebé.
- Si se te hinchan los párpados, aplica sobre ellos frío (hielo en una bolsa envuelta en un paño, o una bolsa de guisantes congelados, o rodajas de pepino frías...) cada veinte minutos para ayudar a reducir el edema.
- Para aliviar las conjuntivitis tu oftalmólogo puede recomendarte un colirio lubricante adecuado, apto para el embarazo.

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Si usas gafas o lentillas...

* Pospón el cambio de graduación de tus lentes o la operación de cirugía refactaria hasta después de la lactancia, pues el aumento de dioptrías habitual en la gestación suele disminuir tras el parto.
* Si el edema corneal te causa molestias con las lentillas, lleva gafas en estos meses, limita el tiempo frente al ordenador y no conduzcas de noche.

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