¿Estás rara? Son las hormonas del embarazo

Hacen posible el embarazo, facilitan el parto y generan el amor a tu hijo. ¿El peaje a pagar por su labor? Unos cambios (no siempre negativos) que revolucionarán tu mente y tu cuerpo.

 

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¡Me caigo de sueño!

Es uno de los síntomas más notorios al inicio de la gestación y en gran parte está provocado por las hormonas, sustancias que están presentes en el organismo a lo largo de toda la vida, pero que adquieren un protagonismo muy especial ahora.

La que más influye para que te sientas tan cansada durante el embarazo es la progesterona (la que prepara al útero para la implantación del óvulo fecundado), que aumenta el sopor. Y por otro lado, la gonadotropina coriónica es la causante de los vómitos frecuentes en este momento, que te agotan.

Claro, que en el hecho de que tengas sueño también influye que se están formando los órganos de tu bebé, por lo que tu organismo demanda más energía, y que tu cuerpo produce más sangre para que el oxígeno y los nutrientes lleguen al feto, lo que te provoca un cansancio exagerado.

Parezco una estufa

Tu temperatura corporal aumenta cuando se incrementan los niveles de progesterona. Por eso en las diez primeras semanas de embarazo es cuando se registran las temperaturas más altas y descienden después, estabilizándose en niveles un poco más altos que los que tienes durante la primera parte de tu ciclo menstrual.

No logro ir al baño

El aumento de la progesterona, que hace que el intestino funcione más lento, y la disminución de la motilina, una hormona que favorece su movilidad, predisponen a la aparición del estreñimiento y las hemorroides.

Aunque en esto influyen otras causas, como el hecho de que el útero vaya ocupando más espacio. Beber mucho líquido, caminar y seguir una dieta rica en fibra, frutas y verduras te ayudará.

¿A qué huele?

Puede que olores que nunca te habían parecido fuertes, ahora sí te lo parezcan. Y que algunos, como el olor a comida, el de los animales y hasta el de tu perfume, no los soportes.

Lo que ocurre es que la progesterona y la gonadotropina aumentan la irrigación de la mucosa nasal, provocándote esa hipersensibilidad olfativa. Y también puede que tengas congestión nasal y que no se deba a resfriado o a alergia, sino a este mismo motivo. Ambos síntomas suelen remitir al final de la gestación.

Mi pecho está enorme

Desde las primeras semanas notarás el incremento de volumen. Se prepara para la lactancia aumentando el tejido adiposo y las glándulas mamarias. Los alvéolos también crecerán y el pecho se llenará de venas azuladas porque el volumen de sangre en tu cuerpo también ha aumentado.

En el proceso intervienen la progesterona, que prepara el pecho para la producción de leche; la prolactina, responsable de esta producción; los estrógenos, que estimulan los conductos que la transportan; y el lactógeno placentario, que modifica tu metabolismo para garantizar el aporte de energía al feto. Además influyen la tiroidea, la insulina, el cortisol o la hormona del crecimiento.

Tengo náuseas y vómitos

Como ya sabes, la principal responsable es la gonadotropina coriónica humana, que produce la placenta sobre todo en el primer trimestre. Se ha comprobado que las embarazadas que sufren hiperémesis gravídica (una forma severa de vómitos) tienen los niveles de esta hormona más altos.

No es la única culpable: la progesterona y los estrógenos, que relajan la musculatura del estómago y hacen que se vacíe más despacio, también participan.

Me han salido granitos y más vello

Los andrógenos, hormonas que los hombres tienen en niveles más altos, aumentan en la mujer durante el embarazo. Por eso puede aparecer algo de vello en la cara, brazos, piernas, tripa y pezones (desaparece, como tarde, a los seis meses del parto).

Y estas mismas hormonas, unidas a la progesterona, hacen que la piel tenga más grasa, lo que en algunas gestantes provoca acné y puntos negros en la cara y en otras, un cutis más resplandeciente.

Mi humor cambia en segundos

En el primer trimestre del embarazo, el brusco cambio hormonal provoca esa montaña rusa emocional (de la alegría inmensa a la tristeza o el enfado). En cambio, en el segundo el influjo hormonal es más suave, te sientes más tranquila y optimista. Al aumentar los estrógenos crece tu deseo y el placer en las relaciones sexuales.

Y con el tercer trimestre aumenta tu ansiedad por la proximidad del parto, aunque en parte se compensa por el incremento de la relaxina, la prolactina y, sobre todo, la hormona oxitocina, que provocará las contracciones y tu sentimiento de amor.

Melena de anuncio, por ahora

Mientras los estrógenos y la progesterona estén elevados, tendrás más cabello en fase de crecimiento, con lo que tu melena estará más bonita, con más volumen y más pelo.

Tras el parto, al reducirse la influencia hormonal, el cabello dejará de crecer y a los dos o tres meses se caerá en gran cantidad. No te preocupes, es pasajero, todo volverá a la normalidad.

Tengo manchas en la piel

Desde el cuarto o el quinto mes de embarazo puede aparecer en tu vientre una línea oscura vertical, que pasa por el ombligo; se llama línea alba. Las areolas mamarias y los pezones también se oscurecerán. Y quizá te salgan manchas color café con leche en zonas de la cara (cloasma), molestia estética que aumentará si tomas el sol. Todo se debe al aumento de la melanina, el pigmento que da color a la piel.

Los responsables son la progesterona y los estrógenos y su acción sobre la hormona estimulante de los melanocitos, que se incrementa en las últimas semanas del embarazo.

Encías inflamadas

No es cierto que cada embarazo vaya a costarte un diente (con la higiene adecuada tu boca está a salvo), pero sí lo es que los cambios hormonales provocan una inflamación de las encías, conocida como gingivitis. Es importante saber que el embarazo por sí solo no produce la gingivitis. Durante la gestación, lo que ocurre es que el incremento de hormonas favorece la proliferación de bacterias, pero siempre tiene que haber una acumulación de placa bacteriana previa para que se produza. La higiene y las revisiones son fundamentales.

También influyen en los antojos

Esos “caprichitos”, ese deseo urgente por comer algo en concreto, no tiene una única explicación, pero sin duda el cambio hormonal influye y es una de las causas.

Tu cuerpo tiene nuevas necesidades nutricionales, te pide alimentos que antes no te pedía y puede que también tengas carencias que inconscientemente intentas suplir comiendo repetitivamente ese alimento que el organismo echa de menos. Por ejemplo, si te ha dado por comer chocolate puede que tu cuerpo tenga una deficiencia de vitamina B. O quizá necesites más proteínas y por ello te apetece un buen solomillo de ternera.

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