Por qué duele la espalda en el embarazo y cómo aliviarlo

¿Por qué pasa? ¿Qué hacer para prevenir este malestar en el embarazo?

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
¿Por qué aparece el dolor de espalda en el embarazo?

La pelvis es una amplia cavidad del cuerpo humano situada en la parte inferior del tronco. Está formada por tres zonas delimitadas por paredes óseas: por delante, los dos huesos del pubis que forman la sínfisis púbica; por los lados, los huesos ilíacos, y por detrás, el hueso sacro y el coxis.
Durante la gestación los tejidos y los ligamentos que sujetan estas partes se ablandan por influencia de las hormonas (de la relaxina, sobre todo). Este proceso es positivo y necesario: gracias a él la pelvis da de sí y el bebé puede atravesarla.

Sin embargo, cuando esto ocurre en un momento demasiado temprano o de un modo excesivo, la pelvis se vuelve inestable y eso hace que los ligamentos se sobrecarguen y la madre padezca dolor.

Así evoluciona

Al principio las molestias son muy poco concretas: el dolor no es continuo ni muy molesto y se localiza en la zona del pubis y del coxis pero sólo al realizar ciertos movimientos, como subir las escaleras, sentarse, entrar y salir del coche... Puede empezar en el tercer o en el cuarto mes de embarazo y suele agravarse al avanzar la gestación. En algunos casos las molestias son tan fuertes que las futuras mamás andan arrastrando los pies o, en casos extremos, precisan de una silla de ruedas para trasladarse.

Pautas para aliviar el dolor de espalda

Si estás embarazada es normal que padezcas dolores de espalda o de piernas de vez en cuando, pero si tus molestias son tan agudas que te impiden llevar una vida normal, probablemente sufras el síndrome de inestabilidad pelviana.

Consúltalo con tu ginecólogo y si efectivamente te confirma esta sospecha, te prescribirá el tratamiento que crea oportuno.

En cualquier caso, para aliviar tus molestias debes prestar atención a los momentos del día en los que se agudizan los dolores y tratar de averiguar si existe algún aparente motivo (qué movimientos te molestan más). Así podrás corregir tus posturas y tu modo habitual de moverte y lograrás sentirte mejor.

Cómo debes moverte

Pon en práctica estas recomendaciones a lo largo del día, en cada actividad que hagas:

- Al andar. Procura dar pasos muy pequeños, aunque esto te haga ir más despacio, pero evita arrastrar los pies.
- Estando de pie. Acuérdate de doblar un poco las rodillas para que la pelvis sufra menos.
- Cuando estés sentada. Intenta evitar la tensión en la parte interior de tus muslos separando las piernas y dejando colgar un poco el vientre entre ellas. Desde luego que no es una postura elegante, pero resulta muy eficaz para prevenir y aliviar dolores.
- Al agacharte. No te eches hacia adelante, porque el peso de tu tripa puede hacerte perder el equilibrio. Dobla las rodillas, separando las piernas ligeramente, y procura mantener la espalda derecha y la pelvis firme mientras te agachas.
- Al levantarte de la cama o salir del coche. Ponte de pie con las dos piernas a la vez. Cuantos menos movimientos asimétricos hagas, mejor.

Claves para prevenir el dolor de espalda en el embarazo

Para prevenir el problema o evitar que vaya a más, sigue estos consejos:

- Usa una faja de embarazo o un pañuelo grande que te sujete bien el vientre y te mantenga la pelvis firme.
- En lugar de moverte de forma incorrecta para ir más deprisa, sé consciente de tus movimientos, anda despacio, haz tus trayectos con tiempo suficiente.
- Mira bien por dónde caminas para no tener tropiezos ni resbalones (cuidado con las hojas mojadas) que pueden desestabilizar tu pelvis y aumentar el dolor.
- Alterna los momentos de descanso con otros de actividad suave. Salvo que el médico te prescriba reposo, estar todo el día sentada tampoco es bueno. Si mantienes en forma los músculos de las nalgas y el vientre, tu pelvis estará mejor sujeta.
- Toma vitamina C (consúltaselo antes al médico). Esta vitamina favorece la elasticidad y disminuye la inflamación de las articulaciones.

Tanto si en este embarazo estás padeciendo el síndrome de inestabilidad pelviana, como si sufres molestias óseas o musculares importantes, antes de quedarte embarazada de nuevo debes estar totalmente recuperada. Y si tu recuperación ha sido satisfactoria, no volverás a pasarlo tan mal en la siguiente gestación.

Publicidad - Sigue leyendo debajo