El semáforo del sexo en el embarazo

¿Cómo deben ser las relaciones sexuales en el embarazo? ¿Hay alguna postura contraindicada? ¿Y alguna precaución necesaria? Consulta nuestro “semáforo del sexo” y lo sabrás.

 

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Cuestión de cambiar el chip

Si el embarazo transcurre con normalidad y sin riesgos, hay pocas limitaciones en la vida sexual de la gestante: la clave está en adaptarse al nuevo estado para poder disfrutar las relaciones al máximo y de la mejor forma posible.

Olvida los tabúes que rodean a este tema, la mayoría sin base científica, y consulta cualquier duda con el ginecólogo.

Y, para tener las cosas claras, consulta este semáforo del sexo. Descubrirás lo que puedes hacer sin problemas (luz verde), lo que te conviene evitar (luz roja) y lo que está permitido pero con precaución (luz ámbar).

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Luz verde

La vida sexual se puede disfrutar de muchas maneras; aprovecha esta etapa para descubrirlo y compartir momentos muy especiales con tu pareja. Esto que te contamos a continuación está permitido. Ponerlo o no en práctica depende de lo que a ambos os apetezca. 

Posturas innovadoras

No tengas miedo a probar nuevas posturas. Busca aquellas en las que te encuentres a gusto y puedas controlar mejor la profundidad de la penetración, no porque haya riesgo alguno de que el pene dañe al feto, sino porque te sentirás más tranquila si te vas adaptando a la nueva situación poco a poco, sin presiones ni miedos.

Fantasías sexuales

No frenes tu imaginación y celebra los cambios por los que tu cuerpo está pasando; ahora tienes a tu favor la voluptuosidad de tus curvas.

Que vayas a ser madre no significa que no puedas poner en práctica fantasías eróticas con tu pareja. Es más, en un estudio llevado a cabo por el portal BabyCenter entre más de 20.000 parejas, el 15% de ellas aseguraron que el embarazo había hecho que sus relaciones sexuales fueran mucho más creativas.

Caricias (íntimas incluidas)

Ahora los receptores sensoriales de la piel están muy activos, así que te beneficiarás mucho de las caricias. Además, en esta etapa el clítoris responde rápidamente a la estimulación manual debido a la congestión vaginal propia del embarazo; de hecho, muchas mujeres aseguran tener orgasmos más intensos.

Juguetes sexuales

Puedes usarlos, pero asegurándote de que cumplen con las normativas de seguridad (adquiérelos en tiendas que te den confianza) y manteniendo una estricta higiene.

En este sentido, los artículos con una composición 100% de silicona son buena alternativa porque se pueden esterilizar muy bien, aunque su precio es más elevado.

Lubricantes

Si ya los utilizabas antes del embarazo, no hay razón para que dejes de hacerlo (en todo caso, consulta al tocólogo). Curiosamente, aunque durante la gestación aumenta el flujo, no es extraño que al mismo tiempo aparezcan episodios de sequedad vaginal al mantener relaciones íntimas.

Intenta adquirir lubricantes naturales que no contengan parabenos, a ser posible de base hídrica o solubles en agua; los compuestos a base de vaselina se adhieren a la mucosa y pueden ocultar pequeñas infecciones.

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Luz ámbar

Existen ciertas precauciones que conviene que tengas en cuenta para asegurarte de que las relaciones sexuales no van a afectar a la gestación.

Ciertas posturas

En principio no existe ninguna totalmente contraindicada, pero sí es cierto que la tradicional postura del misionero (la pareja encima) no es la más ideal. La zona lumbar de la embarazada se resiente y al poner peso sobre ella puede provocar dolor; para que esto no ocurra puedes colocar una almohada en el arco lumbar.

Más adelante, a medida que la tripa va creciendo, la penetración y la movilidad en esta posición se hacen más difíciles, y el mismo peso puede presionar la vena cava inferior (por la que retorna la sangre al corazón), provocándote una bajada de tensión y la aparición de mareos.

Estimulación del pecho

Que esté marcada con luz ámbar no se debe a que, como seguramente hayas oído, la estimulación de los pezones provoque el inicio del parto. La razón es que el pecho es una de las zonas en las que más aumenta la sensibilidad durante el embarazo, especialmente en el primer trimestre. Por eso podría resultar más molesta que placentera.

Si éste es tu caso, prueba a utilizar una lencería sexy premamá que te proteja la zona durante las relaciones; aliviarás las molestias... y te sentirás muy atractiva.

Sexo oral

Es perfectamente seguro siempre y cuando tu pareja no tenga una infección en las mucosas bucales o en los labios (como un herpes). En este caso podrías contagiarte, lo que afectaría negativamente al feto.

Lugares arriesgados

A medida que aumentes de peso vas a ir perdiendo algo de agilidad. Y además, serás más propensa a las bajadas de tensión provocadas por los cambios repentinos de posición o por la exposición a temperaturas elevadas.

En este sentido, no hay nada de malo en que seáis creativos, pero debéis evitar situaciones que aumenten el riesgo de caídas (por ejemplo, mantener relaciones sexuales en la ducha). Y la sauna, prohibida.

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Luz roja

Existen circunstancias en las que es necesario mantener abstinencia sexual en el embarazo (aunque no tiene por qué ocurrir durante toda la gestación y muchas veces la abstinencia está limitada a la penetración, consulta al médico). También tienen luz roja ciertos productos considerados afrodisíacos.   

Infecciones vaginales

En estos meses no es raro sufrir vaginitis debido al aumento de estrógenos. La gran mayoría son candidiásicas (infección por hongos), fáciles de tratar y que no ponen en riesgo el embarazo.

Pero ante cualquier síntoma extraño, consulta a tu tocólogo para que te haga un análisis y descarte una infección por tricomonas (parásitos) o por micoplasma hominis (bacterias).

En ambos casos deberás seguir un tratamiento con antibióticos y abstenerte de tener relaciones sexuales para evitar el contagio vertical al feto, ya que podría tener consecuencias negativas.

Fisura de la bolsa amniótica

A veces se produce una pequeña rotura de la bolsa que durante semanas va dejando escapar algo de líquido. A través de esa fisura pueden entrar microorganismos que dañen al feto, por lo que para evitar riesgos, y también para evitar que aumente la rotura y con ello el riesgo de parto prematuro, se recomienda la abstinencia sexual hasta después del parto.

Complicaciones obstétricas

Las razones por las que el tocólogo prescribirá abstinencia sexual son: antecedentes de abortos previos o partos prematuros, placenta previa, hemorragias (pueden ser síntomas de hematomas retroplacentarios), cuello del útero dilatado o embarazo múltiple (solo al final del tercer trimestre y si hay riesgo de parto prematuro).

Ciertos “afrodisíacos”

No consumas ningún producto que no conozcas. Además, olvídate de alimentos crudos como las ostras (podrían contagiarte la listeria o el anisakis) y del champán u otras bebidas alcohólicas (sus moléculas son capaces de atravesar la placenta provocando anomalías congénitas).

Si quieres afrodisíacos naturales, prueba con chocolate, con fresas o fambruesas... (lávalas muy bien antes para evitar el riesgo de contraer toxoplasmosis o infecciones estomacales).

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Tras el parto, ¿cuándo tendremos vía libre?

Una vez que nazca al bebé, sigue tu ritmo y no te generes presión para retomar las relaciones.

- Lo habitual es esperar unas cinco semanas desde el parto, o siete si éste se ha producido mediante cesárea.
- Lo más importante es que no manches, es decir, que hayas terminado totalmente de expulsar los loquios, para así evitar el riesgo de infecciones.
- Recuerda que aunque todavía no hayas tenido la menstruación o estés dando el pecho, puedes volver a quedarte  embarazada ahora.

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Los datos hablan

¿Cómo suele afectar el embarazo a las relaciones sexuales? Esto opinaron 20.000 parejas entrevistadas por BabyCenter:

- Para la mayoría, el deseo sexual alcanza su pico máximo en el segundo trimestre.
- Un 36% de futuras mamás aseguran tener orgasmos más intensos.
- El 29% de las parejas disfrutan más de las relaciones.
- La postura preferida para hacer el amor es tumbados de costado, él a la espalda de ella.

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