Curiosidades sobre tu tripa en el embarazo

A qué se debe su forma, cómo hay que cuidar su piel en esta etapa, qué cambios en ella son normales y cuáles exigen hablar con el médico... Descúbrelo.

 

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La parte de tu cuerpo que más cambia en la gestación

A través de tu vientre tu futuro bebé y tú os comunicáis continuamente: él te dice si está despierto o dormido (se mueve más o menos), si quiere “jugar” (a partir de la semana 20 es capaz de seguir con sus manos el recorrido de tus dedos cuando te presionas el abdomen)...

Y si está inquieto, se calma cuando te acaricias la tripa y le hablas cariñosamente. Estos momentos tan entrañables se mezclan con otros en los que al mirarte en el espejo te preguntas si es normal tener la tripa tan grande o si debería haberte crecido más; por qué tú la tienes redonda y tu amiga picuda; por qué te pica tanto...

Resolvemos las dudas que te surgirán sobre la parte de tu cuerpo que más cambios va a experimentar en el embarazo.

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¿Por qué es así por fuera?

Las tripas de las embarazadas son más o menos evidentes en función de su volumen y su forma. Esta notoriedad depende de diversos factores:

- La musculatura abdominal. Lo que más influye en una barriga “alta” o “baja”es el número de hijos que la mujer haya tenido. Cuando el abdomen está muy tonificado, la tripa tiende a estar alta. En cambio, si el abdomen está laxo por embarazos anteriores, la tripa suele estar más baja y prominente.
- La posición del feto. Si el pequeño está colocado transversalmente, la tripa es más ancha; si se pone de pie, está más plana, y si el feto se coloca cabeza abajo, parece más picuda. No hay ninguna relación entre el sexo del bebé y la forma de la tripa.
- La morfología materna. Las mujeres grandes y de caderas anchas suelen tener menos tripa que las mujeres pequeñas y de caderas estrechas. Otra circunstancia que también hace que el vientre sea más notorio es la curvatura de la espalda. En algunas mujeres se produce una lordosis lumbar muy acentuada que hace que el abdomen esté continuamente presionado hacia afuera, lo que aporta a la tripa una apariencia más grande.
- Los embarazos previos. No sólo por la laxitud de los músculos, sino porque entre las semanas 30 y 32 el bebé se coloca cabeza abajo y si la mujer ha tenido más hijos, el pequeño puede ascender y descender por su pelvis, que está “dada de sí”, hasta que finalmente se encaje. Cada vez que suba y baje, el niño hará que la tripa de su madre parezca más grande o más pequeña, más alta o más baja.

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Esto es lo que hay dentro

Si tuvieras una ventanita en tu tripa para poder ver lo que hay en su interior, te sorprenderías mucho al comprobar cómo va cambiando en estos meses.

- La placenta. Diminuta al principio de la gestación, al final de la misma pesará sobre el 15% del peso de tu hijo y parecerá una torta de 20 cm de diámetro.
- El líquido amniótico. Entre las semanas 28 y 33 es cuando más cantidad se tiene y lo normal es llegar al final de la gestación con un litro o litro y medio.
- El útero. En una mujer que no está embarazada, el útero suele pesar 100 g y medir unos 9 cm de largo. En el tramo final de la gestación esta cavidad puede llegar a pesar 1 Kg y medir alrededor de 35 cm.
- El feto. Tu pequeñín, que sólo pesaba 2 g y sólo medía 4 cm en el segundo mes de embarazo, pesará alrededor de 3 Kg y medirá unos 50 cm cuando nazca.

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¿Cuándo se empieza a notar?

Casi todas las futuras mamás están deseando que se les note la tripa para presumir de ella. Es como llevar colgado permanentemente un cartel con la buena noticia.

En el primer trimestre la tripa crece por debajo del ombligo y tendrás la sensación de estar hinchada, más que embarazada. En otras palabras: tú sí notarás que la tripa te ha empezado a aumentar, pero con la ropa puesta es raro que los demás se den cuenta.

Al llegar al cuarto mes la cintura se redondea. Y a partir del sexto, que es cuando el feto empieza a coger peso más deprisa, la tripa crece por encima del ombligo.

Desde entonces te saldrá de debajo del pecho y seguirá así hasta unas pocas semanas antes del parto, cuando el bebé descienda hacia la pelvis.

En todo caso, se le notará antes a una mujer joven que esté en su primer embarazo y se mantenga en forma que a otra más mayor que ya haya tenido más hijos.

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Se me ha salido el ombligo

A veces, cuando el útero crece y los músculos abdominales se separan, la parte interna del ombligo pierde tensión y se sale hacia afuera.

Generalmente la nueva madre recupera el tono muscular y el ombligo vuelve a la normalidad.

Si no ocurre así y la mujer acaba teniendo una hernia umbilical, la única solución es la cirugía.

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Con barriga, ¿cuál es la mejor postura para el sexo?

La respuesta depende principalmente de ti y de tu pareja. La mejor postura será aquella en la que los dos os encontréis más a gusto.

Y aunque al principio apenas influirá, porque no se notará, a medida que avance el embarazo lo normal es que la mujer se sienta más cómoda en posiciones en las que su abdomen no esté aprisionado: tumbada de lado, de rodillas, sentada encima de su pareja...

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¿Es recomendable usar faja en el embarazo?

Los especialistas afirman que la faja hace que los músculos abdominales no trabajen durante el embarazo y que en el momento del parto no tengan el tono adecuado.

No obstante, si la futura madre espera más de un bebé o tiene molestias de espalda, sí puede beneficiarse de ella si la utiliza con moderación.

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¿Por qué tengo picores?

Al distendirse tanto, la piel se reseca mucho y por eso pica. Los demás picores están asociados a la retención de sales biliares y no suelen tener importancia.

Ahora bien, si notas que tu piel adquiere un tono amarillento y los picores son muy fuertes, consúltaselo al médico enseguida para que descarte una posible colestasis gravídica.

Para aliviar la picazón puedes usar cremas calmantes que lleven camomila o caléndula. Evita la humedad y el calor, vístete con prendas de tejidos naturales y ten la tripa al aire siempre que puedas. Y procura no rascarte; no sentirás alivio y puedes romper los tejidos.

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¿Por qué me ha salido una línea oscura debajo del ombligo?

Es la llamada línea alba y está causada por la mayor cantidad de melanina que se tiene durante la gestación.

Se nota más en las mujeres de piel oscura y en las que han tenido más hijos y desaparece por sí sola unos meses después de dar a luz.

También es posible que tengas más vello en esta zona; no pasa nada, en cuanto tus niveles hormonales vuelvan a la normalidad después del parto, esta pelusilla se te irá cayendo hasta que desaparezca.

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¿De qué depende la forma de la tripa?

Altas o bajas, redondas o picudas... La forma de la tripa varía mucho de una embarazada a otra; es más, una misma mujer puede tener tripas muy diferentes en cada una de sus gestaciones.

Pese a las creencias populares, el sexo del bebé no tiene nada que ver en esto. La talla, el peso y la constitución de la futura madre son los factores que más influyen en ello.

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¿Qué hago para poder dormir con semejante bombo?

En los últimos meses de embarazo, encontrar una postura para estar cómoda en la cama no es sencillo.

Los ginecólogos recomiendan la posición fetal, tumbada sobre el costado izquierdo y con un cojín entre las piernas; así se alivia el peso en los tendones.

Evita dormir boca arriba, porque en esta postura el peso de la tripa presiona la vena cava inferior, dificultando el retorno sanguíneo, lo que no es bueno ni para tu hijo ni para ti.

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¿Es normal sentir pinchazos?

Sí, no tienes nada de qué asustarte. Sentir  calambres en la zona baja del vientre es algo muy común durante la gestación, sobre todo entre las semanas 18 y 24.

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¿Cómo evito que me salgan estrías durante la gestación?

Las estrías se forman cuando se rompen las fibras de colágeno y elastina de la dermis; al principio tienen un color entre púrpura y rojo y luego, cuando la tripa recupera sus dimensiones habituales, se vuelven blancas y se notan menos.

En el mercado hay una gran variedad de cremas preventivas. Elige la que mejor te vaya y repártela generosamente por tu tripa dos veces al día (y siempre después de la ducha o el baño), desde que sepas que estás embarazada.

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¿Por qué a veces siento que la tripa se pone dura?

Son contracciones. Y es que, aunque la mujer no lo note, el útero se contrae a lo largo de todo el embarazo (se va preparando para el gran momento).

A partir de la semana 24 es bastante común experimentar las contracciones conocidas como de Braxton Hicks, que son similares a las de parto, pero más suaves, y desaparecen con el descanso.

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Tras dar a luz, ¿cuándo volverá mi tripa a estar como antes?

Pasar por un embarazo supone un cambio drástico para el cuerpo de la mujer, así que no tengas prisa.

Como mínimo tendrás que esperar a que pasen seis semanas después del parto para empezar a notar que las cosas empiezan a parecerse a como estaban antes.

Es importante que te alimentes de una manera equilibrada, especialmente si estás dando el pecho a tu hijo, y que dejes las dietas para después.

Lo que sí puedes hacer es comenzar a practicar algún ejercicio suave en cuanto te sientas lo bastante recuperada (andar a paso ligero, por ejemplo).

No hagas abdominales hasta que hayas tonificado los músculos del periné, porque podrías dañarlos. Y recuerda que si tu tripa ha estado creciendo durante nueve meses... ¡qué menos que darle otros nueve para que se recupere del todo!

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