Alivia tus molestias con un buen automasaje

Al no poder recurrir a los fármacos, estos automasajes te ayudarán a mejorar tu calidad de vida no solo física sino también emocional.

 

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No a la congestión nasal

Para aliviar la congestión nasal, coloca los dedos índices en la punta de la nariz, súbelos hasta el lacrimal, bájalos de nuevo y desde las aletas de la nariz, desplázalos hasta las orejas. Luego dibújate círculos con ambas manos empezando en la barbilla al tiempo que las vas deslizando hacia los laterales.

Contra los dolores de cabeza

La parte superior de la cara acumula mucha tensión. Para aliviar los párpados, desliza suavemente los pulgares por la cuenca superior del ojo (del lagrimal al rabillo). Después de repetir este movimiento varias veces, extiende las manos sobre la frente y ábrelas poco a poco hasta llegar a las sienes, donde debes dibujar un par de círculos con la yema de los dedos. Esto proporciona un alivio efectivo contra los dolores de cabeza.

Una conexión especial

Para automasajearte la tripa, siéntate cómodamente con la espalda apoyada en una pared o almohada, y coloca ambas manos a la altura del ombligo. Muy despacio, ve bajándolas hasta las ingles para aliviar así la tensión acumulada. También puedes darte masajes circulares en la tripa, en el sentido de las agujas del reloj, alternando ambas manos. Recuerda no ejercer presión sobre el abdomen.

Espalda sin tensión

Túmbate encima de la cama o en una colchoneta. Flexiona las piernas y elévalas hacia el pecho sujetándolas por la cara posterior del muslo; intenta aguantar la postura diez segundos. También puedes intentar voltearte suavemente hacia ambos lados para aumentar el contacto del suelo con la espalda.

Fortalece la espalda

Colocada a cuatro patas, con las rodillas algo separadas y los brazos bien estirados, mete la tripa al tiempo que elevas la espalda en forma de arco. Repítelo unas diez veces, ya verás cómo se descargará la tensión lumbar. Cuando termines estos ejercicios no te levantes de golpe, porque podrías marearte.

Relajación manual

Empezando por las falanges que están más cerca de la mano, presiona una a una durante unos segundos hasta llegar a la más cercana a las uñas. Cuando lo hayas hecho en cada dedo, desliza el pulgar por el dorso de la mano hasta llegar a la muñeca. Ambos masajes contribuyen a drenar líquidos.
Por último, para relajar todavía más las manos, date masajes circulares con el dedo gordo en las palmas.

Mejora la retención de líquidos

Antes de empezar túmbate y apoya las piernas en un sillón. Así mejoras la retención de líquidos y la circulación sanguínea al encontrarse las piernas más altas que el corazón. Si estás incómoda o muy al final del embarazo, puedes ponerte un cojín en la espalda.

Elimina la sensación de pesadez en las piernas

Todavía tumbada, apoya las piernas en la pared (algo flexionadas). Con un pie masajéate el otro empezando por los dedos y terminando en el talón. Repítelo varias veces y haz lo mismo por arriba, empezando a la altura del talón y terminando en la rodilla. Para concluir, agárrate la pierna con ambas manos a la altura del muslo y deslízalas hasta la ingle; repítelo dos o tres veces antes de pasar a la otra pierna.

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