Embarazada: así es un día perfecto

Las claves para cuidarte y sentirte bien de la mañana a la noche: mímate, piensa en tu bebé y en ti y pasa un día genial desde que te levantas hasta que te acuestas.

 

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7.40 h. Suena el despertador

Tómate unos minutos para salir de la cama, bosteza y estírate. Es una buena forma de desentumecer los músculos y de despejar la mente. Da los buenos días al bebé que estás esperando, él percibe tu voz y tus mensajes de amor, que también le hacen sentise bien y le ayudan a desarrollarse

Hasta el 80% de las futuras mamás sufren náuseas matutinas. Si es tu caso, no te agobies: antes de salir de la cama tómate unas galletas saladas, descansa un opco más y levántate despacio, sin prisas. ¡Funciona!

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7.50 h. El mejor desayuno

Si tienes un día movidito por delante es importante que tomes un desayuno completo. Así podrás obtener los nutrientes necesarios que te ayudarán a sentirte en forma y con energía durante toda la jornada.

Los cereales suelen sentar muy bien, pero mejor todavía si los comes mezclados con yogur. Acompáñalos con un zumo frío (las bebidas frías se toleran mejor que las calientes) de fruta recién exprimida. Además, toma una tostada con unas lonchas de jamón o de pavo cocido, que te aportarán proteínas sin grasas. Si eres muy cafetera, recuerda que puedes tomar una tacita al día.

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8.10 h. Una ducha y a vestirse

Por la mañana se aconseja una ducha rápida y revitalizante. Para activar la circulación de las piernas y evitar la hinchazón, abre el agua fresquita y date un chorro desde los tobillos hasta los muslos.

A la hora de vestirte, ten en cuenta cómo será el día, más activo o más sedentario, para saber si te conviene ponerte un poquito de tacón (no más de 5 cm) o ir más plana. ¿La ropa más aconsejable? La de fibras naturales, transpirable. Te resultará más cómodo ir con varias capas que puedas quitarte según la temperatura del sitio en el que estés que con una única prenda muy abrigada.

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8.35 h. Camino del trabajo

Si es posible acude al trabajo caminando. Además de evitarte prisas y posibles empujones en los transportes públicos y el agobio de los atascos en el coche, te vendrá de fábula para coger aire fresco, despejar la mente y hacer ejercicio.

Caminar a buen ritmo una hora al día es perfecto para activar la circulación sanguínea y evitar  la retención de líquidos, el estreñimiento, las hemorroides y los dolores musculares, molestias muy comunes en la gestación. Y si no te cansas mucho, usa las escaleras en vez del ascensor.

 

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9 h. Trabajando... y en plena forma

El sedentarismo propicia el sobrepeso, la hinchazón, el entumecimiento, los dolores de espalda... Aunque tu trabajo te imponga estar sentada mucho tiempo, puedes utilizar un reposapiés y una silla ergonómica, hacer ejercicios de rotación de muñecas y estirar el cuello, como si fueras una marioneta y tiraran del hilo hacia arriba. Esto último, así como evitar cruzar las piernas, te ayudará a mantener siempre una postura correcta.

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11.30. Tentempié de media mañana

Haz un descanso, camina un poquito y toma un tntempié ligero, un batido de frutas, una barrita de fibra (con un vaso de agua), una fruta, un sandwich te aportarán nutrientes y te harán llegar a la hora de la comida sin un hambre voraz. Durante el embarazo es conveniente hacer cinco comidas al día, en lugar de tres, pero menos abundantes.

Por supuesto, haz las visitas al baño que consideres necesarias. Presta atención a las señales de tu cuerpo y evitarás posibles infecciones de orina o empeorar ese estreñimiento que sufren muchas fututras mamás.

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14 h. La hora de comer

El secreto de una comida óptima es que sea equilibrada, variada y que permita una digestión ligera. ¿Cómo conseguirlo si comes fuera? Preparando los menús semanales, llevándotelos de casa a la oficina y evitando algunos alimentos. Si comes de restaurante...

- Evita los aperitivos y arrasar con el pan antes del primer plato.
- De primero opta por un arroz con verduras, una ensalada de pasta, un plato de legumbres, verduras asadas...
- Buenos segundos son las carnes y los pescados a la plancha o al horno. Si van con salsa, pide que te la sirvan aparte. Si no te fías de que los acompañamientos de lechuga o tomate vayan bien lavados, no los tomes.
- Como postre siempre puedes pedir una pieza de fruta, un zumo natural o un yogur.

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15.30 h. ¿Una siesta?

Si puedes permitírtelo, echa una cabezadita antes de ponerte de nuevo en marcha. Y si no, procura dejar para la tarde las actividades más "mecánicas", que menos energías requieran: contestar emails, programar la agenda del día siguiente...

Si la somnolencia hace acto de presencia y no puedes descansar, prueba a abrir la ventana para que entre aire fresco, levántate y camina un poco, ve al baño y refréscate, date un masaje en la tripa y céntrate durante unos minutos en tu hijo; verás cómo el cansancio disminuye.

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17.30 h. No olvides la merienda

Un bocadillo de queso presco (rico en calcio) de tomate con jamón (fuente de hierro) o de tortilla (aporte de proteínas) o un batido te darán el empujón necesario para pasar el resto de la tarde sin "bajones".

Recuerda también beber suficiente agua a lo largo del día (unos 2 litros). Necesitas hidratarte más, tienes un volumen sanguíneo mayor que requier un aumento de líquidos.

 

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18.30 h. Vuelta a casa

Si viajas en coche busca rutas alternativas para evitar atascos y desconectar así en cuanto salgas del trabajo. Si tienes que hacer otras tareas, como la compra, contempla la opción de hacerla on line: ganarás tiempo y te la llevarán a casa, con lo que evitarás ir cargada.

Ya en casa, dedícate a ti misma y a tu hijo y delega en tu pareja o en alguien que pueda ayudarte las labores del hogar que requieran mayor esfuerzo físico.

 

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19.30 h. Haz ejercicio físico

Mantenerte activa es tan beneficioso para tu cuerpo como para tu estado de ánimo. Contempla la opción de apuntarte cerca de casa a clases de piscina para embarazadas, yoga, pilates o tai-chi. En estas disciplinas se realizan ejercicios suaves pero que son muy efectivos para fortalecerse, corregir malas posturas, prevenier lesiones, respirar mejor...

 

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21 h. Cena ligero...

Según haya sido tu comida, compleméntala con la cena. Por ejemplo, si no te has atrevido con las ensaladas a mediodía prepárate una muy completa en casa: lechuga, tomate, cebolla, algunas aceitunas, un huevo cocido... ¡una cena perfecta!

No pases mucho tiempo en la cocina, las elaboraciones más complicadas no tienen porqué ser las más sanas. Opta por lo sencillo: alimentos al vapor, a la plancha...

 

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22.30 h. ... Y a dormir

Reposa la cena sentada para que la digestión sea más sencilla y ventila la habitación antes de dormir para conciliar el sueño. Ya en la cama, acuéstate algo inclinada, relájate y vive el momento en positivo, visualiza a tu bebé y piensa en lo felices que seréis cuando por fin os veáis cara a cara.

 

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