Embarazo: ejercicios en la piscina

Aprovecha tus baños en la piscina para mantenerte en forma. El medio acuático es ideal para poner a tono tus músculos y disfrutar de la sensación de haberte liberado de tu peso extra.

 

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Relaja los músculos

Ve nadando de espaldas hasta la escalera de la zona que cubre y, al llegar, quédate flotando verticalmente sacudiendo brazos y piernas para relajarlos. Puedes quedarte también unos minutos tumbada flotando en posición de muerto y aprovecha para concentrarte en tu respiración.

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Refuerza pectorales, tronco y brazos

Este ejercicio tiene dos variantes. Puedes hacerlo de espaldas al bordillo, con los brazos en cruz y con las manos agarradas del borde. Eleva tu cuerpo sin impulsarte del fondo para hacer fuerza con los brazos. Si tienes un churro de corcho, siéntate sobre él y avanza por la piscina impulsándote con los brazos. No te ayudes de los pies.

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Abdominales fuertes

Sujétate del bordillo de la piscina. Pega la espalda a la pared en la zona que cubre. Coge aire, junta las piernas y mantenlas estiradas. Elévalas lentamente a la vez que expulsas el aire. Baja las piernas y vuelve a subirlas de nuevo manteniendo la respiración coordinada.

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Fortalece el periné

De pie, tocando el fondo de la piscina, cruza las piernas. Sin moverte del sitio, ponte de puntillas, contrae el suelo pélvico y espira. Al bajar, relaja e inspira. Repite el ejercicio, en vez de sobre las puntas, sobre los talones. Si lo prefieres, puedes combinar punta y talón.

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Da elasticidad al periné

De cara a la pared de la piscina, con las manos en el bordillo y los brazos estirados, apoya la planta de los pies en el fondo y baja hasta sumergir parte de la cara. También lo puedes hacer con las plantas de los pies apoyadas en la pared de la piscina, cerca de las manos. Acerca el trasero a la pared flexionándo las piernas y vuelve a estirarlas.

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Descarga la espalda

Relájate subiendo y bajando en vertical hacia el fondo de la piscina. Concéntrate en la respiración. Puedes hacerlo también de cara a la pared de la piscina, con las manos en el bordillo y los brazos estirados. Apoya las rodillas en la pared con las piernas flexionadas. Baja tu cuerpo hasta sumergir la cabeza y acerca los codos hacia la pared.

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Desbloquea la pelvis

En la zona que no cubre, sitúate de pie y mantén la espalda recta. Levanta una pierna y ábrela hacia un lateral lentamente. Mantén el equilibrio. Bájala con suavidad. También puedes hacerlo en la zona que cubre, apoyando los codos sobre corchos. Abre una pierna hacia un lado y bájala sin tocar el suelo. Repite varias veces.

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Mejora tu circulación

Con el agua a la altura del cuello, ponte de pie, con los pies juntos y los brazos a lo largo del cuerpo, flexiona las piernas y salta hacia arriba cogiendo aire. Salta sin llegar a sacar la barriga del agua y avanza por la piscina dando saltos de canguro.

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Termina tu baño relajada

Sumérgete y ponte en posición fetal, concéntrate y visualiza a tu bebé. Él se encuentra tan relajado como tú en ese momento, flotando plácidamente en tu tripita y en una posición muy similar a la tuya.

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