Tomar el sol en el embarazo, beneficios y precauciones

Si estás esperando un bebé, debes tener especial cuidado con el sol par evitar problemas, pero tranquila, que el astro rey también te reportará muchos beneficios. 

El sol aporta muchísimos beneficios para la piel, incluso si estás embarazada, como la relajación, un efecto positivo sobre el estado de ánimo, la prevención de la fatiga o el fortalecimiento de los huesos, ya que la vitamina D contribuye a la correcta absorción del calcio. Sin embargo, durante este periodo conviene extremar las precauciones ya que la piel se vuelve más sensible. De esta manera, ayudaremos a nuestro organismo (y al de nuestro bebé) a beneficiarse de estas ventajas.

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Las exposiciones al sol durante el embarazo han de ser limitadas y siempre con protector solar de factor alto, superior a 50, tanto en el cuerpo como en el rostro. Es recomendable que te apliques la crema entre una media hora y una hora antes de la exposición al sol, para garantizar que la piel la absorbe correctamente y que la protección es la más eficiente. Además, es recomendable que renueves la protección, como mínimo, cada dos horas. Debes utilizar productos que no posean compuestos que puedan dañar al feto, en este sentido, es preferible que te asegures de que las cremas que utilizas no contienen PABA.

Puedes tomar el sol un ratito al día, pero no más de 15 minutos y, por supuesto, evitando las horas de máximo calor. Es recomendable que hagas hincapié en la protección del rostro y que, además de un protector solar de factor alto, utilices sombreros que te protejan de una incidencia directa del sol, para así evitar la aparición de manchas. Durante el embarazo, aumenta el riesgo de sufrir cloasma o melasma, estas dichosas manchas, especialmente en el rostro, que son consecuencia de la exposición al sol y que son más probables en embarazadas debido a los cambios hormonales.

Por otro lado, también debes tener cuidado con la hipertermia, aumento excesivo de la temperatura, ya que puede afectar negativamente al feto e incluso causarle malformaciones. Durante el embarazo, la temperatura corporal ya aumenta por sí sola, por lo debemos extremar la precaución ante posibles golpes de calor y mantenernos especialmente hidratadas: es aconsejable que bebas 2 litros de agua diarios.

Así que ya sabes, este verano toma el sol, pero con moderación y siguiendo estas pautas para evitar problemas mayores. Si te cuidas como es debido, el embarazo no tiene por qué interceder en tus planes veraniegos.

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