Dormir la siesta en el embarazo tiene muchos beneficios para ti y para el bebé

Ayuda a tu organismo a recargar energía, te relaja... y, a pesar de lo que muchos dicen, no impide que duermas por la noche.

Dormir siesta en el embarazo
Agencias

¡Qué difícil es dormir en el embarazo, sobre todo cuando hace calor! Conseguirlo es posible si sigues unas pautas sencillas. Pero si aún así te cuesta, haz caso a lo que dicen los expertos y no te saltes la siesta. Si no puedes tumbarte en una cama, al menos echa una cabezadita en un sillón o en la hierba, en un lugar a la sombra.

Algunos estudios señalan que una siesta diaria de 20-30 minutos beneficia enormemente a la futura mamá: le permite mantener su ritmo sin desfallecer hasta el final de la jornada y, en contra de lo que pueda pensarse, hace que duerma mejor por la noche. Pero la siesta ya no es tan beneficiosa si se prolonga mucho más, dicen los expertos.

La palabra siesta viene de “la hora sexta”, de la Antigua Roma. Esta hora sexta, al mediodía, era el momento en que los romanos, sabios ellos, hacían un merecido descanso. Además, coincide con el momento de la comida y con la “bajada de alerta”, un descenso en la actividad del cerebro, entre las 2 y las 4 de la tarde, que le predispone al sueño para que el organismo recupere fuerzas. Por ello, éstas son las horas más aconsejables para echarte esa siesta reparadora.

Pero no sólo la siesta es beneficiosa para la futura mamá, si no que su bebé también sale ganando. Un estudio realizado por Sleep Medicine habla de una posible relación de la siesta con bebés con menos riesgo de nacer con bajo peso.

Los responsables de estudio analizaron las rutinas de más de 10.000 mujeres embarazadas en China de las cuales, 442 tuvieron bebés con bajo peso al nacer. Los datos recogidos arrojaron que las mujeres que dormían la siesta tenían un 29% menos de posibilidades de tener bebés con bajo peso que las que no la dormían.

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