Cómo detectar la diabetes gestacional

Hasta ahora no había un marcador que determinase qué mujeres podrían sufrir diabetes en el embarazo. Gracias a un nuevo estudio se sabe que el grado de grasa abdominal es determinante.

Según un estudio a nivel nacional, coordinado por el Hospital General Universitario de Alicante, la diabetes gestacional afecta al 8% de las embarazadas españolas.

Durante la gestación se producen fuertes cambios hormonales. Uno de los efectos puede ser que nuestro cuerpo no sea capaz de crear insulina para compensar el exceso de azúcares, con lo que se disparan los niveles de glucosa en sangre y se desarrolla la diabetes.

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Es importante detectarla y tratarla lo antes posible para evitar riesgos en el bebé que se está gestando, como hipoglucemia, tener sobrepeso, que sea diabético o incluso que tenga lesiones al nacer.

Hasta ahora se había establecido que las mujeres con mayor probabilidad de padecer este problema eran las que tenían antecedentes en la familia, un índice de masa corporal elevado (obesidad) o las mujeres mayores de 35 años, entre otros factores. Sin embargo, era necesario encontrar un marcador más preciso de qué mujeres podrían sufrir diabetes gestacional.

Por eso, investigadores del Hospital St. Michael en Toronto (Canadá) han publicado un estudio en la revista Diabetes Care en el que concluyen que el grado de grasa abdominal es uno de los marcadores clave para detectar esta alteración.

Para llegar a esta conclusión analizaron a casi 500 mujeres de entre 18 y 42 años y comprobaron que las que presentaban mayores niveles de grasa abdominal fueron las que más desarrollaron diabetes gestacional entre las semanas 24 y 28 del embarazo, independientemente del índice de masa corporal, que antes siempre se tenía en cuenta.

Por eso es importante realizar al principio del embarazo una ecografía que detecte los niveles de grasa abdominal, para identificar a las mujeres con más riesgo de padecer diabetes y así poder tratarlas precozmente o incluso prevenir el desarrollo del problema.

Asimismo, llevar una dieta sana, completa y equilibrada, junto con el ejercicio, ayuda a evitar un excesivo aumento de peso y a reducir la tendencia a sufrir este trastorno.

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