Automasajes contra las molestias del embarazo

Con sólo dedicar unos minutos a la semana a realizarlos aliviarás los trastornos más comunes de la gestación y te sentirás mucho más relajada.

Congestión nasal, dolor de espalda, pesadez de piernas, dificultad para dormir… Son algunas de las quejas más comunes de las embarazadas, que al no poder recurrir a los fármacos para aliviarlas, a veces pueden ver afectada su calidad de vida no sólo física, sino también emocional.

Los automasajes son una solución efectiva y segura no sólo para acabar con ellas, sino para prevenirlas.

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¿Por qué funcionan?

Por una parte, porque durante la gestación el sistema linfático se encuentra sobrecargado y le cuesta eliminar las toxinas que se quedan acumuladas (provocando esa continua sensación de hinchazón y pesadez) y los masajes suaves ayudan a que se vaya drenando.

Y por otra, porque activan la circulación superficial de los tejidos.

Además, el simple hecho de dedicarte unos minutos, sin pensar en nada más que en ti y en tu bebé, te ayudará a relajarte, lo que activará ciertos neurotransmisores cerebrales como las encefalinas y las endorfinas, ambos sobradamente conocidos por sus efectos analgésicos y placenteros.

¿Cómo empiezo?

Ante todo, planteándotelo como una actividad relajante y no una obligación.

Lo ideal es invertir una media hora tres veces a la semana, pero no hay ninguna contraindicación si le dedicas más tiempo, ni tampoco pasa nada si lo haces de vez en cuando: siempre notarás alivio aunque los efectos no sean tan duraderos.

En ambos casos, elige un lugar tranquilo en el que puedas estar sola y cómoda; a una temperatura agradable y, si puede ser, con música clásica (u otra que tú prefieras de fondo). Ponte ropa que no te apriete y que te permita acceder fácilmente a las partes del cuerpo que vas a masajearte.

De arriba a abajo

Lo ideal es comenzar por la cara y después la tripa, la espalda, las piernas y las manos.

No pasa nada si no automasajeas todas estas zonas o incluso si decides enfocarte solo en el área que está ocasionando molestias.

Antes de empezar, imprégnate las manos con unas gotitas de un aceite que te guste (el de rosa mosqueta y el de almendras funcionan muy bien, aunque este último no es recomendable si tienes antecedentes de alergias a frutos secos) o incluso con la crema hidratante que utilices habitualmente. Así te resultará más fácil darte el masaje y, de paso, te hidratarás la piel.

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  • Cara. El principal efecto del masaje facial es la relajación. Los músculos de la cara son extremadamente sensibles y se tensan con facilidad porque a excepción de los de la frente, sólo están sujetos al hueso en uno de sus extremos. Al trabajar la zona de los párpados, la nariz y las sienes, se alivia la tensión, los dolores de cabeza y la congestión nasal que provoca el cambio hormonal de la gestación
    • Tripa. Deben ser unos masajes especialmente suaves, casi caricias, ya que durante el embarazo está contraindicada cualquier presión en el abdomen. Estos suaves automasajes te ayudarán a conectar con tu bebé, a relajarte y también a drenar parte de las toxinas acumuladas en esta zona a los ganglios linfáticos inguinales.
      • Espalda. Es una de las zonas que más sufren durante el embarazo, especialmente cuando la tripa empieza a aumentar de volumen y para compensarlo se produce una curvatura en la columna vertebral (hiperdorlosis), que a su vez es la causante del lumbago y la ciática. Con el masaje aliviarás la tensión y además, en los últimos meses ayudarás a que tu bebé se encaje más fácilmente en la pelvis.
        • Piernas. La sensación de pesadez y la hinchazón se deben a la deficiente circulación sanguínea y a la retención de líquidos, común en estos meses. Ambas molestias se alivian con 10 minutos de automasaje.
          • Manos. Dedícales los últimos momentos, ya que en ellas ha recaído el esfuerzo de llevar a cabo el automasaje. Si habitualmente tienes una sensación de hormigueo o pérdida de sensibilidad en los dedos, no dejes de masajearte las manos habitualmente, ya verás cómo notas cierto alivio.
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