Cómo hidratarte correctamente en el embarazo

Durante el embarazo es muy importante que sigas estas sencillas pautas para lograr un buen equilibrio hídrico cada día. Tu salud y la de tu hijo te lo agradecerán.

  • No esperes a tener sed. Bebe aunque no tengas ganas. Debido a los cambios hormonales, tu cuerpo tarda más en detectar que necesita agua. No esperes a deshidratarte para actuar.
  • Sobre todo, toma agua. Bebe entre 6 y 8 vasos diarios, entre las comidas y durante las mismas. Lleva encima siempre una botella de agua. Procura beber despacio.
  • Mejor al despertar. Beber en ayunas te ayuda a regular tu metabolismo. No bebas antes de ir a dormir, sólo conseguirás despertarte a media noche para ir al baño.
  • Sopas bajas en sal. Tanto las sopas como los caldos son perfectos para hidratarte en esta época, pero ya sean comprados o hechos en casa, es importante que tengan un bajo contenido en sal/sodio. También debes evitar consumir encurtidos, embutidos y salazones. El abuso de sodio provoca retención de líquidos (beber agua ayuda a combatirla).
  • No te olvides de la leche. Además de agua, la leche te aporta calcio, necesario para tus huesos y para formar los del bebé. En tu caso (pero consulta a tu médico), tal vez te convenga tomarla desnatada, con los mismos nutrientes pero menos grasa.
  • Come ciertas frutas. Hay muchas frutas de invierno que son muy ricas en agua: naranjas, kiwis, mandarinas, manzanas, uvas... Además de hidratarte, te aportan vitamina C, que es hidrosoluble. Otra opción, aunque aporta menos fibra (buena para el tránsito intestinal) son los zumos.
  • Apuesta por las infusiones. Pero recuerda que en lugar de tomar té, que es excitante y diurético, te convienen otras infusiones de hierbas aconsejables en el embarazo.
  • El alcohol, ni probarlo. Las bebidas alcohólicas no sólo perjudican al bebé (no hay ninguna cantidad que se considere consumo seguro); también te deshidratan.

    Publicidad - Sigue leyendo debajo
    Publicidad - Sigue leyendo debajo