Por qué tienes que beber más agua y líquidos en el embarazo

Tomar mucho líquido en la gestación, sobre todo agua, es más importante de lo que crees. Descubre lo que os aporta a tu salud y a la del bebé.

Un consejo antes de ponerte a leer este reportaje: acompáñalo con un vaso de agua o prepárate una buena infusión. ¿Ya lo tienes? Pues vamos allá.

El agua es un nutriente esencial para la vida. Tanto, que sin ella no podrías sobrevivir más de cuatro o cinco días, mientras que puedes estar sin ingerir alimentos cerca de dos meses. Pero lo realmente importante de estar correctamente hidratados es que, a diferencia de algunos animales –el camello es un buen ejemplo–, el ser humano no puede almacenar agua. Por tanto, como el equilibrio hídrico es esencial para la vida, todo lo que perdemos hay que recuperarlo a diario y en la misma proporción.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Funciones esenciales del agua

Eres agua en un 60% y el bebé que esperas mucho más: en un 85%. Estos porcentajes te indican la importancia que tiene este elemento en el organismo. El agua cumple unas funciones fundamentales: transporta los nutrientes y los desechos de las células además de otras sustancias como las hormonas o las plaquetas, ayuda a eliminar esos desechos y toxinas a través de la orina, previene el estreñimiento, regula la temperatura del cuerpo, contribuye a mantener en forma los órganos y estructuras del cuerpo (el cerebro es uno de los que más se benefician) y es un disolvente universal.

Una mujer debe consumir diariamente alrededor de dos litros de agua para lograr el equilibrio hídrico, es decir, para recuperar lo que pierde a diario. “Pero si además estás embarazada, la cantidad de líquido que has de ingerir aumenta alrededor de 300 mililitros, lo que equivale a un vaso grande de agua más”, explica Francisco Maraver, profesor de Hidrología Médica de La Universidad Complutense de Madrid y presidente del Instituto de Investigación Agua y Salud.

Beber agua en los meses de frío

A pesar de esto, en invierno tendemos a bajar la guardia. “Solemos pensar que hay que beber más agua en verano y descuidamos la importancia de hacerlo también en otras épocas del año”, se lamenta Gemma Miranda, nutricionista de la Asociación Catalana de Dietistas y Nutricionistas.

Si bien es cierto que el equilibrio hídrico se resiente más durante la época estival, cuando la temperatura elevada y el mayor ejercicio se traducen en más sudor, el invierno también genera una elevada necesidad de hidratación. ¿Las razones? El agua, como hemos dicho, ayuda a la buena circulación sanguínea, que se ve afectada por la presión de las prendas ajustadas y la calefacción, que suele resecar el ambiente. Además, en esta época del año es habitual comer más (necesitamos más calorías para hacer frente a los rigores del frío) y la ingesta de alimento, especialmente de salados y encurtidos, requiere un mayor consumo de líquidos para prevenir la deshidratación.

Publicidad - Sigue leyendo debajo