Claves para relajarte durante el embarazo

La gestación es una etapa llena de emociones, alegrías y algún que otro miedo. Pero está en tus manos vivirla de forma positiva y relajada, lo que beneficiará al bebé que está en tu vientre.

En los pueblos tribales mantenían a las embarazadas alejadas de imágenes y experiencias negativas para no poner en peligro la vida del bebé aún por nacer. A la vista de las últimas investigaciones, no estaban tan equivocados, aunque en aquella época el mundo desarrollado lo consideraba pura superstición.

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Hoy día, gracias a la psicología pre y perinatal, sabemos que el periodo de gestación es una etapa de gran trascendencia en la formación del hijo, no solo a nivel físico, sino también a nivel emocional: todo lo que viva y experimente en estos meses influirá de algún modo en su forma de ser. Y sabemos también que su principal fuente de experiencias es su madre.

Le transmites emociones

En efecto, ya se ha demostrado que las vivencias de la embarazada afectan a la programación neuronal del bebé. ¿Cómo ocurre? Podríamos decir que el feto que está en el útero se va “macerando” en el líquido amniótico, que adquiere el sabor del estado anímico de la madre. De este modo ella le transmite sus alegrías, sus penas, sus preocupaciones... incluso muchas de sus aficiones, como sus preferencias musicales.

Estas emociones y sensaciones influyen en el modo en que las neuronas del bebé van aprendiendo a relacionarse entre sí, siendo más sensibles a unos estímulos que a otros, y hacen que las estructuras cerebrales, como el hipotálamo o la hipófisis, queden programadas para la vida adulta.

El relax como norma

Dicho esto, ten presente que el hecho de que tu bebé comparta tus emociones negativas no es malo en sí; forma parte de la vida y le prepara para desenvolverse en el mundo.

Sin embargo, lo que sí le afecta negativamente es un estado de estrés continuado.

Ante el estrés (igual que ante el esfuerzo o el hambre), tu cuerpo segrega cortisol, una hormona que aumenta el nivel de glucosa en la sangre y que te permite reaccionar con rapidez ante un peligro o amenaza.

Como otras hormonas, el cortisol traspasa la placenta y llega al feto. Y si el bebé en el útero está sometido a un alto nivel de cortisol una gran parte del tiempo, su cuerpo se adapta a él y queda programado para estar siempre en alerta, preparado para actuar.

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Además, le afecta tanto a nivel emocional como físico: su crecimiento se ralentiza y cuando nazca será un bebé de llanto fácil y más propenso al nerviosismo, la hiperactividad...

Vivencias positivas

Ahora que ya sabes cómo influye en tu futuro hijo lo que tú experimentas, seguro que te apetece más vivir tu gestación de un modo positivo. No se pueden evitar las emociones contrapuestas típicas de esta etapa (alegría y preocupación, ilusión y miedo...), que te conectan contigo misma y con el bebé, pero sí puedes crear momentos de relax y bienestar.

Con estas técnicas, orientadas a la mente, el cuerpo y el entorno, lo conseguirás.

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