Cómo combatir el calor si estás embarazada y lograr estar más fresca

Las altas temperaturas conllevan algunas molestias para ti, futura mamá. Te contamos cómo puedes combatirlas para pasar un verano estupendo.

Días largos, muchas horas de sol para disfrutar del buen tiempo... El verano siempre resulta muy apetecible, sobre todo cuando llega el día de comenzar las vacaciones. Si estás embarazada, será una etapa fantástica, ideal para relajarte y dejarte llevar por los buenos momentos. Sabemos que la luz solar nos pone de buen humor y nos predispone a salir a la calle, a caminar o a animarnos a darnos un chapuzón en la piscina o en el mar, lo que nos ayuda a mantenernos activos y a evitar el sedentarismo.

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Además, conocemos un dato estupendo para ti: un estudio de la Universidad de Bristol confirma que los bebés nacidos en verano y en otoño son más grandes y fuertes que los que llegan al mundo en primavera o en invierno.

Molestias en el embarazo debidas al calor

Las altas temperaturas afectan a las embarazadas, al igual que a los niños y a los ancianos, en mayor medida que al resto de las personas. En tu caso, si eres una futura mamá, las sufrirás más por varios motivos:

  • Ahora tu cuerpo segrega más progesterona que nunca y esta hormona, esencial para mantener la gestación, provoca como efecto colateral una mayor sensación de calor.
  • Durante el último trimestre tu metabolismo basal aumenta notablemente, lo que también hace que aumente tu temperatura interna.
  • Por último, no olvidemos que dentro de ti está creciendo a toda velocidad una personita y que él o ella también te dan bastante calor.

    Buenas ideas para estar más fresca

    Existen algunos hábitos y trucos que puedes poner en práctica durante los meses de verano para mitigar los efectos de las altas temperaturas sobre tu organismo y sentirte mucho mejor. Toma nota:

    1. Siempre bien hidratada. Acostúmbrate a salir de casa llevando contigo tu botellita de agua. Durante el embarazo sudas más, lo que aumenta en el verano, por eso es indispensable reponer líquidos para evitar deshidrataciones. Lo ideal es beber al día unos dos litros de agua. También puedes combinarlo con algún zumo natural o con alguna infusión fresquita, como un té sin teína. Delicioso.
    2. Piscina y mar, claro que sí. Hazte amiga de los baños, te servirán para refrescarte y para hacer ejercicio, así que el beneficio es doble. Pero no realices sobreesfuerzos, muévete tranquilamente y si nadas en el mar, hazlo siempre en horizontal a la orilla, para no alejarte demasiado. Ten presente que ahora eres más propensa a los calambres, lo que te podría poner en un aprieto. Si nadas en compañía, mejor que mejor.
    3. En caso de que no tengas opción de ir al mar o a la piscina, puede que en casa el cuerpo te pida más de una ducha diaria. Hazle caso y aplícate el chorro fresquito (no muy frío) despacio, desde los tobillos hacia arriba.
    4. Lleva ropa ligera. Di adiós a las prendas sintéticas y alíate con las de tejidos naturales, como el lino o el algodón. No se pegan al cuerpo y permiten la transpiración. Ojo también con el calzado: lleva los pies al aire, bien sujetos, pero sin oprimirlos.
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      Trucos para relajarte

      Una de las mejores cosas del verano es la posibilidad que nos ofrece de tener más tiempo libre, gracias a las vacaciones, y de poder relajarnos. Así lo disfrutarás más:

      • Ventila bien y échate la siesta. La sensación de descansar en una habitación bien ventilada, en silencio, es fabulosa y te ayudará a dormir mejor. El calor hace que el sopor aumente, por lo que después de la comida puedes reservarte un tiempo (una media hora resulta perfecto) para echarte la siesta. Si lo haces semirrecostada evitarás tener una digestión pesada.
      • Descansa en casa. Evita salir en las horas más calurosas del día. Es buena idea pasear a buen ritmo a primera hora de la mañana y hacer prontito las tareas que precisen salir a la calle, para que estés fresquita en casa desde el mediodía hasta que empiece a caer la tarde. Puedes utilizar el ventilador o el aire acondicionado, pero no pongas este último a muy baja temperatura. Lo ideal es que no haya una diferencia muy grande entre la temperatura exterior y la del interior, para evitar enfriamientos.
      • Un poco de ejercicio. Te vendrá genial para evitar problemas circulatorios, que se acentúan con el calor. Y, además despeja la mente de preocupaciones. Camina, nada, haz gimnasia... y te sentirás genial este verano.
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