Cómo cuidar el suelo pélvico en el embarazo y postparto

Si vas a ser madre o lo has sido, quizá tu suelo pélvico se haya resentido. Cuidar esta zona que soporta el útero, la vejiga y el intestino en el embarazo, parto y postparto te ayudará a evitar molestias futuras.

El suelo pélvico incluye el grupo de músculos que van desde el final de la columna vertebral hasta el hueso púbico y que sustentan la vejiga, la matriz y el recto.

Durante el embarazo esta zona sufre una importante distensión debido al aumento de peso y a la disminución del tono muscular provocada por los cambios hormonales.

Mantenerlo fuerte ayuda de forma eficaz a la estabilidad de la columna vertebral, a la estática visceral y mejora la postura de todo el cuerpo. Y previene la aparición de incontinencia urinaria (escapes involuntarios de orina). Te proponemos varios métodos para lograrlo.

Ejercicios de Kegel

Están destinados a fortalecer los músculos de la zona pélvica y a mejorar la función del esfínter uretral y rectal.

Lo primero es detectar los músculos a contraer. Para ello has de tener la vejiga vacía y después imaginar que estás haciendo pis y que cortas el chorro a voluntad. Ésa es la musculatura a tonificar. “Lo importante es que la mujer la tense sin alterar la respiración. Al hacer la contracción hay que poder cantar o hablar sin dificultad”, explica Stéephanie Kauffmann, experta en suelo pélvico y codirectora del Centro Rapbarcelona.

No hay que contraer, en cambio, los músculos del abdomen, las caderas o las nalgas. “La primera vez es bueno que se toque con el dedo índice la zona que hay entre la vagina y el ano.

Si se contrae y puede respirar con normalidad todo va bien”, ilustra Stéephanie. Haz 10 contracciones por la mañana, 10 a mediodía y otras 10 por la noche. La duración es variable. “Hay mujeres que pueden mantener la contracción 10 segundos; otras, menos tiempo.

Lo importante es no llegar a la fatiga muscular”, advierte la experta. Por su sencillez y eficacia, este ejercicio se puede realizar en cualquier momento del embarazo o del postparto, aunque conviene tener cierta precaución durante las 12 primeras semanas si el embarazo es de riesgo.

Masaje perineal

Este masaje está recomendado sólo en el tercer trimestre, a partir de la semana 30 del embarazo. Consiste en realizar unos estiramientos de los músculos profundos del suelo pélvico para ablandar los tejidos internos e incrementar la elasticidad del periné.

Debes dibujar con los pulgares una U en la zona. “Estos estiramientos se realizan sin dolor, muy lentamente”, insiste Stéephanie. La técnica ha demostrado su eficacia para evitar una rotura o desgarro en el parto.

Antes de iniciar el masaje lávate bien las manos, vacía tu vejiga, ponte cómoda y lubrica tus dedos pulgares. Para la parte exterior utiliza aceite de rosa mosqueta y para el interior de la vagina, un lubricante hidrosoluble que no altere el pH de la mucosa, para evitar infecciones.

Lo recomendable es que realices este masaje de 10 a 15 minutos, de cinco a siete veces por semana durante un mes.

Si no sabes o no quieres realizarte el masaje, lo puedes sustituir por el Epino. “Es un globito en forma de pera que se va hinchando dentro de la vagina, ayudando a darle elasticidad. “La mujer nota el estiramiento y lo deja actuar unos minutos cada día”, ilustra Stéephanie.

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