Problemas frecuentes de la piel durante el embarazo

A lo largo del embarazo tu piel va a experimentar cambios importantes. La tensión a la que se verá sometida y las alteraciones hormonales pueden causar estrías, picor, sequedad, varices... Descubre cómo aliviar estos trastornos.

La piel es un tejido elástico y flexible, pero claro, ¡todo tiene un límite!

Y aunque el organismo femenino está genéticamente adaptado a los cambios propios de la maternidad, la piel va a estar sometida a un estiramiento tan grande y las alteraciones hormonales que experimenta la embarazada durante la gestación van a incidir de forma tan especial en ella, que va a necesitar un plus de mimos y cuidados para prevenir problemas.

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Como explica la dermatóloga del Centro Médico Teknon de Barcelona, Cristina Pla, “es una de las partes del organismo más afectadas por el embarazo”.

Desde los primeros meses empezarás a notar que está mucho más sensible, que enrojece con facilidad y presenta una mayor susceptibilidad a las alergias (a desodorantes, perfumes y cosméticos, por ejemplo). Si ya tenías alguna patología dermatológica previa, puede verse ahora alterada por el embarazo.

La piel atópica, por ejemplo, tiende a empeorar. El acné, en cambio, es más variable; en algunas mujeres empeora y en otras mejora.

LAS TEMIDAS ESTRÍAS

Sin duda son la estrella de las consultas dermatológicas. Las estrías son roturas de las fibras de la piel, que no soportan la distensión del embarazo. Se traducen en unas líneas que al principio son rojizas y después blanquecinas.

La mala noticia es que, si no se actúa a tiempo para prevenirlas, pocas mujeres se salvan de sufrirlas. “Afectan a más del 90% de las embarazadas”, dice la doctora Pla. Aparecen aproximadamente a partir de la semana 25, básicamente en pechos, abdomen y nalgas.

Para prevenir su aparición es vital, desde el momento en que conozcas tu estado, mantener la piel lo más elástica posible, aplicándote una buena crema hidratante y/o una crema antiestrías mañana y noche.

Si ya te han salido, has de ser constante y seguir con las cremas hasta un mes después del parto, cuando tu cuerpo recupere su volumen.

Para eliminarlas definitivamente hay tratamientos muy efectivos con láser, pero hay que esperar hasta después del parto y la lactancia.

MANCHAS OSCURAS

La hiperpigmentación es un oscurecimiento de la piel en forma de manchas. Es muy habitual en la gestación y hay algunas pigmentaciones que afectan al 90% de las embarazadas, como las que aparecen en las areolas mamarias o en la línea alba (desde el ombligo al pubis).

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Otras, como el melasma o cloasma (también conocido como máscara porque se localiza en frente, nariz y mejillas), afectan al 50% de las mujeres. Si eres propensa, la hiperpigmentación aparece en el primer trimestre y suele ser progresiva, aunque muy variable. La causa es el desequilibrio hormonal: se produce un aumento de los estrógenos que a su vez provoca un aumento de la melanina, sustancia que pigmenta la piel.

El sol empeora estas manchas, por lo que habrá que evitar la exposición de estas zonas o tomarlo con una protección 50+. Aunque estéticamente las manchas no estén bien aceptadas, “se trata de una alteración benigna y, en general, desaparece poco a poco tras el parto.

A veces la mejora es sólo parcial, en estos casos se pueden hacer tratamientos despigmentantes con cremas específicas”, explica la doctora.

¡AY!, QUÉ PICORES

El estiramiento de la piel favorece que ésta se reseque. Y al estar más seca, se irrita con facilidad y aparece el picor. Es algo muy generalizado a partir del segundo trimestre, especialmente en el abdomen.

No tiene mayor importancia, excepto si el picor es muy acusado (en estos casos la gestante puede llegar a hacerse heridas, ya que la desazón es tan intensa que se rasca al dormir inconscientemente) y si se presenta de forma acusada en manos y pies. En este caso hay que realizar una analítica para descartar la colestasis del embarazo (una afección asociada a este síntoma y que afecta al hígado).

Si, como ocurre casi siempre, es un picor “normal”, combátelo con hidratantes sin perfume, jabones sin detergente y evitando suavizantes.

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