¿El parto será más fácil que el primero?

Tu hijo debe participar de tu embarazo para que no se sienta desplazado y esté ilusionado con la llegada del nuevo hermanito.

¿QUÉ MOLESTIAS TENDRÁS?

A medida que la gestación avanza, las diferencias entre el primer embarazo y el segundo se hacen más notables. Por ejemplo, no sólo la tripa es más prominente, sino que tiene una forma algo picuda y también suele estar más baja; esto hará que tengas menos molestias gástricas y que puedas respirar mejor.

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Sin embargo, si la otra vez tuviste problemas circulatorios, es muy probable que éstos empeoren, no sólo porque las paredes de las venas están más débiles, sino porque el útero presiona más la zona pélvica.
Otra de las molestias más comunes en la segunda gestación es el dolor de espalda; de nuevo la posición baja de la tripa influye en el aumento de la curvatura en la zona lumbar. Intenta doblar siempre las rodillas al levantar peso, también cuando cojas a tu hijo en brazos.
En cuanto a las contracciones preparatorias, que no son de parto, posiblemente las notarás desde el quinto mes, casi un mes antes que en el primer embarazo. De igual modo, percibirás más pronto las pataditas del bebé, hacia el cuarto mes.

CÓMO SERÁ ESTE PARTO

Para empezar, hay menos probabilidades de que el bebé se retrase (el cuello del útero se borra con más facilidad). Ademas, la fase de dilatación y expulsión pueden reducirse incluso a la mitad de tiempo. Esta vez tu bebé no se encajará en la pelvis hasta el último momento, “por eso recomendamos a la mujer que vaya a la maternidad si después de notar contracciones dolorosas y descansar durante una hora éstas no ceden, o si se rompe la bolsa amniótica o se da un sangrado”, explica la doctora Begoña Olartecoechea.

Por otro lado, si tu primer parto fue por cesárea, la posibilidad de que esto se repita dependerá de las razones por las que tuvieron que practicarla. Si fue por una complicación eventual (el parto no progresaba, tenías placenta previa, apareció riesgo fetal…), no tienes ni más ni menos probabilidades que cualquier otra mujer de que te la vuelvan a hacer. Ahora bien, si se debió a una condición física tuya (cirugía previa en el útero, miopía elevada…), lo más probable es que tu tocólogo opte por una cesárea programada.

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En cuanto a la episiotomía, “muchas mujeres a las que se les practicó con su primer hijo no la necesitarán con el segundo”, asegura la doctora Olartecoechea. Por último, estate preparada para los entuertos, que esta vez te resultarán bastante más dolorosos, ya que al útero le cuesta más volver a su tamaño habitual.

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