¿Este embarazo será distinto?

No hay dos embarazos iguales pero las pruebas seguramente van a ser las mismas. Habla con tu médico por si puedes evitar algunas analíticas si ya fueron positivas en la primera gestación.

PRUEBAS SIMILARES

La mayoría de las mujeres aseguran que en el segundo embarazo notan en seguida los síntomas, aunque lo que ocurre en realidad es que saben reconocerlos con más facilidad. De hecho, en general las señales son las mismas: cansancio, molestias en el estómago, sensibilidad en el pecho…

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Eso sí, “es cierto que el abdomen crece antes”, asegura la doctora Begoña Olartecoechea, del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Clínica Universidad de Navarra. Así, mientras que en el primer embarazo la tripa no empieza a notarse hasta el quinto o el sexto mes, en el segundo ya se puede apreciar a partir del tercero; se debe a que tras el nacimiento del primer hijo el útero no recobra su tamaño original y también a que la musculatura abdominal es más laxa.

Una vez confirmado que estás embarazada, no tardes en pedir cita con tu tocólogo. “Las pruebas antenatales son las mismas, aunque a veces se pueden evitar algunas analíticas si ya fueron positivas en la primera gestación; por ejemplo, la inmunidad a la toxoplasmosis o a la rubéola”, explica la doctora Olartecoechea. En opinión de esta especialista, es muy importante que en la primera visita expliques con detalle cómo fueron tu primer embarazo y parto y si padeciste algún tipo de complicación. “Una paciente que ya ha sufrido diabetes gestacional, preeclampsia o anemia, es más propensa a desarrollarlas de nuevo en posteriores gestaciones.

Si lo sabemos, podemos llevar a cabo un diagnóstico precoz y tratarlas de forma adecuada”, añade la doctora.

LA INCOMPATIBILIDAD DEL Rh

Si tú eres Rh negativo y tanto tu pareja como tu primer hijo son Rh positivo, es posible que hayas desarrollado anticuerpos contra el Rh diferente al tuyo. Esto ocurre si durante el parto vuestros torrentes sanguíneos entraron en contacto, ya que el organismo interpreta el Rh negativo como un ataque o invasión, por lo que el sistema inmunológico crea anticuerpos para intentar defenderse.

Cómo se actúa ante esta situación
En este segundo embarazo, si el hijo anterior fue Rh positivo, el especialista te inyectará inmunoglobulina en la semana 28 y también lo hará después del parto. El objetivo es evitar que estos anticuerpos ataquen a los glóbulos rojos del feto, lo que podría provocarle una enfermedad hemolítica (que en algunos casos es leve, pero en otros reviste gravedad).

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De hecho, en la actualidad en muchos hospitales, debido a que la inmunoglobulina es inocua, se está optando por seguir el protocolo de administrarla a cualquier multípara que tenga Rh negativo, aunque estrictamente hablando no sería necesario hacerlo si el padre es también Rh negativo.

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