El segundo embarazo

Se te notará la tripa antes y sentirás más pronto las pataditas del bebé. Aunque ya hayas pasado por esta experiencia, ahora experimentarás emociones nuevas y algunos síntomas distintos

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D.R.

A tu favor tienes la experiencia que no tenías cuando eras primeriza. Y en tu contra, el cansancio que supone atender al primogénito, sobre todo si aún es pequeño. Además, si no has esperado los 18 meses recomendados por los especialistas entre embarazos, esta segunda gestación puede resultarte bastante agotadora.

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Ahora más que nunca es importante que te cuides, no sólo para que el bebé crezca fuerte y sano, sino para que puedas disfrutar de tu estado y llegar al parto con la energía necesaria.

LA PREPARACIÓN EMOCIONAL

Con un niño en casa te será más difícil encontrar tiempo para ti, para hacerte a la idea de que vas a tener otro bebé, para hablar de tus miedos… Estas medidas te ayudarán a sentirte bien:

Ir a las clases preparto.
Aunque éste sea tu segundo embarazo, no creas que ya lo sabes todo. Compartir con la matrona y otras gestantes tus preocupaciones es tan necesario como la primera vez.

Salir con tu pareja.
Dejad de vez en cuando a vuestro hijo con algún familiar o con una canguro y salid en pareja. En esta etapa resulta fundamental que dediquéis tiempo a vuestra relación, a compartir ilusión y dudas, a pensar cómo os organizaréis cuando llegue el bebé...

Buscar tiempo para ti.
También es esencial que no te olvides de ti misma. Cuando tu hijo duerma o tu pareja esté con él, aprovecha para darte un baño o para tumbarte en la cama y relajarte pensando en el bebé que va a llegar y estableciendo una conexión especial entre vosotros.

Hacer ejercicio físico.
No hace falta que te canses; caminar media o una hora al día es suficiente para tener más energía, despejar tu mente y encontrarte animada. Y es que con el ejercicio físico se secretan endorfinas, unas hormonas que provocan sensaciones positivas.

Hablar con tu hijo.
Si le involucras en el embarazo lograrás que no se sienta desplazado. Hazle comprender que no vas a dejar de quererle y cuéntale que, como él es ya muy mayor, vas a necesitar su ayuda para cuidar al pequeño.

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