¿Por qué me molesta tanto la espalda?

Las causas más frecuentes del dolor de espalda son el aumento de peso y el sedentarismo. Evita, también, adoptar malas posturas en las actividades que realizas a diario.

CONTRACCIÓN MUSCULAR

Durante el embarazo es normal que inclines el torso hacia atrás y uses en exceso la musculatura de la espalda para mantener el centro de gravedad y el equilibrio corporal. Es, para entenderlo, lo que le ocurre a una silla: si la apoyas sobre sus cuatro patas se mantiene en equilibrio, pero si lo haces sólo con dos, necesitarás corregir constantemente su postura para que no se caiga. Este mecanismo facilita que la musculatura de la zona lumbar se contraiga.

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MAYOR SEDENTARISMO

La falta de ejercicio físico es siempre perjudicial, pero lo es aún más durante el periodo de gestación. La explicación es sencilla: los nervios actúan como “policías”, detectando el grado de tensión de la musculatura. Esto ayuda a ser consciente de la postura del cuerpo a cada instante y, por lo tanto, a buscar la más correcta con el menor trabajo muscular. Sin embargo, el excesivo reposo relaja estos nervios y les impide cumplir bien su función, lo que fomenta la adopción de malas posturas de forma inconsciente. Y todo ello desemboca en una sobrecarga muscular y en dolor de espalda.

AUMENTO DE PESO

El peso extra que tu cuerpo soporta durante la gestación recae sobre la musculatura lumbar, obligándola a trabajar más. Es lo que se conoce como lordosis lumbar. Lo aconsejable, en circunstancias normales, es no sobrepasar los 10 kilos durante todo el embarazo. Salvo casos excepcionales, todo lo que pase de este peso no es bueno para la salud, ni para el desarrollo del parto ni para la espalda. Además, este aumento de peso se localiza en la parte delantera del cuerpo, produciendo una sobrecarga en la zona delantera del disco intervertebral.

EVITARLO O ALIVIARLO

La prevención es la mejor solución para evitar el dolor de espalda. “Puede aparecer en cualquier momento de la gestación, pero durante los últimos meses la mujer se mueve menos, sufre mayor distensión abdominal y a sus músculos les falta más potencia”, recuerda Mallafré. Si estás embarazada y de momento tienes la suerte de no sufrir malestar dorsal, no te la juegues: las sencillas recomendaciones que aparecen en el recuadro de la página anterior te ayudarán a evitarlo durante estos meses.

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Si ya te ha surgido el dolor, lo primero que has de hacer es corregir tus hábitos posturales. “Muchas embarazadas adoptan posturas incorrectas en sus actos cotidianos, por ejemplo al sentarse frente al ordenador, al cocinar o al caminar”, sostiene la fisioterapeuta del Dexeus. “Hay que evitar cuanto antes estas malas posturas que fuerzan la columna, o se convierten en un hábito doloroso”.
Cuando se inicie la molestia puedes aplicar calor en la zona dolorida (una bolsa de agua caliente, una manta eléctrica o una ducha de agua caliente) durante diez minutos para relajar los tejidos.

También son muy aconsejables los masajes en el área dolorida, centrándose en el punto afectado. “Lo ideal es que los realice un fisioterapeuta, aunque también se le pueden enseñar algunas técnicas a la pareja para que se involucre en el proceso de aliviar el malestar”, señala Mónica Mallafré.

Por último, si el dolor es muy intenso se puede recurrir a un analgésico, pero es necesario consultarlo antes al tocoginecólogo, para que determine si en tu caso es conveniente y para que te indique un fármaco que sea compatible con tu estado y que no afecte al niño.

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