Cómo disfrutar de las fiestas si estás embarazada

Preparar el menú, la ropa y adornar la casa, son "obligaciones" de las que nos gusta ocuparnos en Navidad. Este año puedes hacerlo con la misma ilusión pero con menos agobios.

Pasar la Navidad embarazada es, en principio, una experiencia estupenda. Si te encuentras en esta situación, seguro que estás pensando que el año que viene disfrutarás estas fiestas junto a tu bebé. Sólo por eso la sensación tiene que ser maravillosa.

Sin embargo, si te pones a pensar en asuntos más terrenales y prácticos como, por ejemplo, que no vas a poder comer todo el turrón que quisieras o que te vas a caer de sueño antes de que comience la cena de Nochebuena, es posible que la cosa no pinte tan bien...

No dejes que determinadas circunstancias (como tener que discutir con ese cuñado que se empeña en fumar delante de ti, o hacer colas interminables en las tiendas para comprar los regalos) arruinen unos días que pueden ser muy felices. Te damos unos consejos muy prácticos para que consigas disfrutar a tope de estas fiestas navideñas.

DESCANSA LO NECESARIO

Sí, lo más normal del mundo en los últimos días de diciembre es asistir a fiestas y trasnochar. Si al día sIguiente hay que madrugar... es una faena para todo el mundo, pero mucho más para una embarazada. Intenta dormir la siesta siempre que puedas, sobre todo si esa noche vas a quedarte levantada hasta tarde.

Y para aprovechar bien las horas de sueño, tómate un vaso de leche templada y ventila la habitación antes de meterte en la cama. Si estás en los últimos meses de gestación, acuéstate siempre semirrecostada, mejor que tumbada, y trata de dormir sobre el lado izquierdo para evitar oprimir la vena cava.

Si aun así te sientes muy cansada, huye de los compromisos y no tengas ningún reparo en rechazar algunas de las citas que tengas en tu agenda y que en realidad no te apetezcan demasiado (esa comida con los amigos de tu pareja, esa cena con las compañeras de tu antiguo trabajo...). Qué mejor que aprovechar ese tiempo para estar relajada en casita reponiendo fuerzas.

UN MENÚ A TU MEDIDA

¿Te gusta la buena mesa? No hay por qué renunciar a ella, y menos en Navidad. Simplemente, evita tomar ciertos alimentos como ostras, ahumados, carnes poco hechas y pescados crudos. Y no te pases con los alimentos muy calóricos que sobre todo te aportan azúcar, como el turrón, los polvorones o el roscón.

Puedes probarlos si no hay contraindicación médica, claro que sí, pero merece la pena controlarse o la báscula podría dispararse, con la consiguiente regañina del ginecólogo (y es que un aumento de peso excesivo puede elevar los riesgos en el embarazo y en el parto).

¿Qué tomar entonces? Hay muchísimas ideas de menús sabrosos y óptimos en tu estado:

De primero: un caldo de pescado, una crema de puerros, unos volovanes rellenos de verduritas, huevos de codorniz con pisto...
De segundo: besugo al horno, pavo asado relleno de ciruelas y pasas, pularda con uvas, dorada a la sal, costillas con hierbas provenza les, lomo asado a la naranja...
De postre: una mousse de limón, un sorbete de melón (sin cava), una copa de frutas coronada con un hilito de sirope, una crema de yogur con frutos rojos...

A no ser que te guste mucho la cocina y ejercer de anfitriona, intenta que las celebraciones tengan lugar en casa de tu madre o de tu suegra. Así podrás sugerirles estos menús con confianza y no tendrás el trabajo de cocinar primero y de recoger después. Y podrás marcharte a casa cuando lo creas oportuno.

Come algo ligero antes de un gran festín; así no llegarás a él con un hambre feroz y te resultará más fácil controlar lo que tomas y no excederte.
Si no te queda otra opción que celebrar las fiestas en tu casa, puedes contratar un servicio de catering, escogiendo el menú más adecuado en tu estado, o pedir a cada invitado que traiga un plato. Así el éxito estará asegurado.

Dos consejos más: procura comer ligero el día antes de una gran fiesta, en la que es fácil que te excedas un poquito con lo que tomes. Y antes de asistir a la comida de Navidad o a la cena de Nochebuena, pica algo sano en casa (un yogur, una zanahoria pelada) para no llegar al festín con un hambre voraz.

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