Ritual para un sueño tranquilo y reparador

Lo que hagas antes de dormir, el entorno y la cama, es fundamental para conseguir un buen descanso. Descubre qué debes tener en cuenta.

Convierte tu cuarto en un remanso de paz, que invite al sueño:

  • Aíslalo de los ruidos externos.
    • Evita el exceso de luz.
      • Programa una temperatura estable que oscile entre los 18 y los 22 ºC.
        • Ordénalo un poco, de manera que no haya demasiados objetos a la vista que puedan espabilarte.
          • Procura una buena ventilación, evitando las corrientes de aire.
            • Viste tu cama con ropa ligera y especialmente fresquita.

              Predisponte a dormir

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              Corta con tus obligaciones diarias y céntrate en la idea de que tienes que relajarte para descansar.

              • Puedes hacer un poco de ejercicio moderado en casa y darte un paseíto corto y tranquilo después de cenar.
                • Ponte un camisón amplio y de un tejido natural (algodón, seda, lino...), que te permita moverte libremente y que facilite la transpiración cutánea.
                  • Relájate. Lee algo ameno, escucha música, ve una película de vídeo con final feliz, borda un babero a tu hijo...
                    • Date una ducha templada (el baño está contraindicado desde el 8º mes, para prevenir infecciones vaginales).
                      • Pide a tu pareja que te dé un masaje relajante. Mientras lo hace, intenta destensar cada parte de tu cuerpo.

                        Utiliza la cama sólo para dormir

                        No para ver la tele o para comer. Así, cuando tu cerebro la visualice, se predispondrá para conciliar el sueño.

                        • Acuéstate siempre a la misma hora, entre las 22.30 y las 23.30 h.
                          • Procura dormir de lado, preferiblemente del lado izquierdo, porque así favoreces la llegada de sangre a la placenta, lo que supone un mayor aporte de oxígeno para el bebé. Y ponte un almohadón entre las piernas para aliviar la presión en el periné.
                            • En cuanto cierres los ojos, piensa en situaciones agradables: imagínate cómo será tu bebé, o que estás en una playa preciosa...
                              • Si tu pareja ronca, tal vez sea buena idea que durmáis en cuartos separados un tiempo.
                                • Cuando te levantes a hacer pis, enciende un punto de luz que no te desvele y vuelve pronto a la cama para seguir durmiendo.
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