Embarazada: ¿qué ropa interior necesitas?

No todas las embarazadas se compran ropa interior especial para su estado, pero deberían hacerlo. Estas prendas les ayudan a estar más cómodas y a fatigarse menos.

Aunque durante las primeras semanas de embarazo podrás seguir poniéndote tu ropa interior habitual, desde el momento en que empieces a tener tripita y más pecho es conveniente que utilices prendas específicas para la gestación (en tiendas de ropa premamá), así como ropa cómoda para estar en casa.

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Te sentirás más cómoda y evitarás posibles dolores de espalda, de pecho y de piernas, así como problemas circulatorios, como varices o edemas, y esa molesta sensación de fatiga de la que a menudo se quejan muchas gestantes.

Y no sólo eso, sino que una vez que des a luz, como durante los meses de espera habrás mantenido sujetos los músculos del abdomen y el pecho, gracias a la ropa interior especial para tu estado, se te habrán distendido menos y volverás a recuperar tu figura antes y con menos esfuerzo.

A la hora de comprar tu sujetador maternal, elige uno que sea resistente y que esté reforzado por la zona inferior de las copas, que tenga tirantes elásticos, anchos y graduables, para que no se te claven en los hombros, y que disponga de varias posiciones de enganche, para que pueda adaptarse a tu aumento de volumen.

Al final del embarazo, si tienes que comprar uno, es más práctico que ya sea de lactancia, con apertura delantera para dar el pecho.

MEDIAS QUE EVITAN LA PESADEZ DE PIERNAS

Además del sujetador maternal, si tienes problemas de circulación también deberás utilizar medias de compresión decreciente, que ejercen mayor presión en los tobillos que en los muslos, favoreciendo el riego sanguíneo y evitando así la sensación de pesadez de piernas, la retención de líquidos (edemas) y las antiestéticas varices.

La cintura de estas medias también es específica para futuras mamás: es especialmente elástica y se va adaptando al aumento progresivo del abdomen sin oprimir.

Por supuesto, las minimedias que llegan sólo hasta las rodillas están totalmente desaconsejadas, pues dificultan la circulación y favorecen la aparición de varices.

SÍ O NO A LA FAJA

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Hay tocoginecólogos que son partidarios de la faja, pero otros no. En general, no suele ser recomendable en un primer embarazo (acostumbra a los músculos a no hacer ningún esfuerzo), pero sí en los siguientes.

De todos modos, consulta con tu ginecólogo y si te la aconseja, antes de decidirte por una, pruébatela y comprueba que, sin llegar a oprimirte, te sujeta bien las caderas y lleva reforzada la parte de atrás y la de debajo del vientre. Así, además de sujetarte la barriga, te ayudará a mantener la espalda derecha.

Asegúrate también de que la prenda no es ni demasiado alta ni demasiado baja, para que no te oprima el abdomen (no podrías respirar bien) ni te apriete la vejiga (tendrías ganas de hacer pis de continuo).

EN VEZ DE FAJA, OTRA OPCIÓN

Si aun así esta prenda te resulta muy molesta, puedes optar por ponerte una braga maternal que se vaya adaptando a tu estado. Recuerda que debe estar confeccionada con tejidos naturales que permitan la transpiración de la piel, porque el aumento de la sudoración, propia de tu estado, se une a un incremento de las secreciones vaginales, y por ello el riesgo de que padezcas irritación vaginal es mayor.

Además, como la braguita maternal te sujetará menos, porque no está reforzada, conviene que utilices un cinturón de descanso que te ayude a soportar el peso de tu tripa. Podrás llevarlo por dentro o por fuera de la ropa, dependiendo de lo que te pongas para salir a la calle.

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