Acaríciale antes de nacer

"Hapto", del griego, significa "establecer relación con". Y éste es el objetivo de la haptonomía: entrar en contacto con otro (en este caso, con el feto) a través de las caricias y la voz. ¿Qué beneficios os reporta este método a tu futuro hijo y a ti?

Son muchos los métodos de crecimiento personal y autoconocimiento a los que puedes acceder durante tu embarazo. Algunos utilizan el poder terapéutico de la música como instrumento de salud y conducta, mejorando la comunicación entre madre e hijo. Algunos trabajan con los sueños y otros se basan en la relajación, en la meditación, en la visualización positiva... Pero ninguno de estos métodos tiene tanto que ver con las emociones y el afecto como la haptonomía.

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SI LE ESTIMULÁIS ASÍ, OS CONTESTARÁ

La haptonomía vio la luz como ciencia natural en 1942, de la mano el profesor holandés F. Veldman, y pretende anteponer el sentimiento a la razón. Además, trata de enseñar a las madres que pueden favorecer el desarrollo de su bebé antes de que nazca. ¿Cómo? Mediante las caricias y el pensamiento. La sorpresa es que mientras ellas acarician su vientre relajadamente, el feto les responderá con sus movimientos.

Las madres y los padres inetersados en aprender esta técnica deben acudir a un centro especializado (no la cubre la seguridad social), ya que para poder desplegar las facultades haptonómicas, primero hay que conocerlas en uno mismo y luego aplicarlas para el bien de los demás.

Una vez que reciben las clases (deben iniciarse antes de la semana 27 de gestación), los futuros papás ya están capacitados para conseguir, a base de acariciar el vientre de la futura mamá (sin ejercer presión), que el pequeño se calme cuando está inquieto, que se quede dormido... Y que cuando nazca no tenga problemas para comer y conciliar el sueño. De todos modos, para fortalecer aún más los lazos afectivos con el bebé, conviene que sigan aplicando estas "caricias conscientes" después de su nacimiento. Lo ideal es que las reanuden lo antes posible, después del parto.

FACILITA EL EMBARAZO Y EL PARTO

Respecto a la embarazada, esta técnica, al relajarla, le ayuda a combatir las molestias físicas típicas de su estado y disminuye los posibles temores que la gestación, al ser algo nuevo para ella (las mamás expertas se sienten más seguras), puede producirla.

Además, cuando es acariciada por su pareja al tiempo que le susurra palabras bonitas, libera endorfinas, unas sustancias que actúan como analgésicos naturales que contribuyen a elevar su estado de ánimo, ayudándola a luchar contra el estrés e impidiendo que se deprima, tanto en los meses de espera como después del parto.

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Físicamente, esta técnica también la favorece en muchos aspectos: le ayuda a prevenir la hipertensión, le facilita el control de la respiración y la relajación en el parto y mejora su tono muscular ¡sin hacer ejercicio!, únicamente por el efecto liberador de la expresión afectiva.

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