Los deportes que sí puedes practicar durante el embarazo

Para que el ejercicio resulte saludable tanto para tu hijo y como para ti debes adaptarlo a tu estado.

Antes de ponerte a practicar algún tipo de ejercicio debes preguntar a tu ginecólogo si tu estado actual, lo permite. Normalmente, si eres una persona deportista, tendrás que bajar el ritmo y el médico te dirá qué puedes y qué no puedes hacer. El sentido común marcará el camino: si nunca has hecho deporte, lógicamente no es el momento de empezar a entrenar para correr una maratón.

Antes de comenzar, debes tener en cuenta dos pautas:

1. Atender a las señales de tu cuerpo. Párate antes de sentirte agotada y si experimentas sensación de mareo, o tienes contracciones, dolores, calambres o náuseas, no vuelvas a hacer ejercicio hasta haber comentado este episodio con tu ginecólogo.

2. Optar sólo entre los deportes permitidos durante la gestación. En estos meses olvídate de los deportes en grupo, de los que conlleven riesgo de caídas y lesiones, de los que impliquen sacudidas fuertes o impactos contra el suelo y de los que exijan levantar peso o supongan cambios bruscos de presión.

Según afirman los especialistas, los ejercicios más aconsejables para las futuras mamás, siempre y cuando los practiquen relajadamente y manteniendo un ritmo respiratorio pausado y profundo, son:

  1. La natación. Evidentemente, sin sesiones de buceo, saltos, volteretas y, mucho menos, piruetas desde el trampolín. Es el deporte que menos esfuerzo os supone a las embarazadas, porque al meteros en el agua os sentís más ligeras y, aunque los ejercicios os cuestan menos esfuerzo, os reportan el mismo beneficio que si los hicierais “en seco”. Puedes practicar natación hasta unas semanas antes de dar a luz, y no porque a partir de entonces este deporte deje de ser estupendo para ti, sino para prevenir el riesgo de una posible infección vaginal.
  2. La bicicleta estática. Al prescindir del desplazamiento, evitas el riesgo de caídas, pero sigues disfrutando de los beneficios del pedaleo: mejora el ritmo cardiaco, ayuda a controlar la tensión, reduce los niveles de colesterol “malo”... Además, los movimientos de las piernas fortalecen la zona lumbar, tan castigada durante el embarazo. Pero, eso sí, para reducir la tensión de la espalda y estabilizar el tronco, mientras pedaleas mantén el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante. Y para evitar que se te irrite la zona vaginal, coloca una funda acolchada en el sillín. Si en algún momento sientes dolor en la tripa o se te pone muy tensa, bájate de la bici y olvídate de pedalear al menos hasta que cuentes al médico lo que te ha ocurrido.
  3. El ballet clásico. Como es lógico, prescindiendo de los saltos y de las posturas que pueden hacerte perder el equilibrio. El ballet te facilitará el control postural, fortalecerá tus músculos, te mantendrá ágil y mejorará tu equilibrio y tu coordinación motora, lo que te evitará traspiés y caídas, que son bastante habituales en el embarazo.
  4. Gimnasias alternativas. Las más adecuadas en tu estado son el yoga (se basa en adoptar unas determinadas posturas, manteniendo una respiración lenta y profunda, para aliviar los dolores musculares), el taichí (consiste en hacer unos movimientos perfectamente coordinados con la respiración, para tonificar los músculos) y el método Pilates (se centra en el desarrollo de los músculos para proporcionar estabilidad y firmeza a la columna vertebral).

    Practicar alguna de estas actividades dos o tres veces a la semana, durante 30 o 45 minutos seguidos, bastará para que te mantengas en una estupenda forma física.

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