En buenas manos

Si dedicas unos minutos al día a cuidar tu musculatura, evitarás algunas molestias típicas de esta etapa y la disfrutarás más.

Estás embarazada y te has propuesto disfrutar de tu estado. Una idea fantástica. Para ponerla en práctica tienes que empezar por sentirte bien física y anímicamente. Mantenerte activa, con tus músculos bien tonificados, fuertes y sin contracturas, te ayudará a conseguirlo.

Lo ideal es que vayas a un centro especializado, en el que te darán un tratamiento personalizado que puede incluir movilizaciones vertebrales,masajes terapéuticos, estiramientos, ejercicios... Y si no puedes, hazlo en casa. Hay sencillas tablas de ejercicios que evitan algunas molestias típicas del embarazo, como calambres, dolores lumbares, varices, ciática...

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La tabla de estiramientos puedes hacerla cada mañana al levantarte para prevenir molestias musculares y articulares que podrían surgir a lo largo del día. Y los masajes puede dártelos tu pareja antes de iros a dormir, un par de veces por semana: además de aligerar la sobrecarga que habrás acumulado en el día, os proporcionarán unos minutos de intimidad, te relajarán y te ayudarán a conciliar el sueño, un logro al final de la gestación.

Los estiramientos y los masajes están pensados para hacerse en un embarazo normal, sin complicaciones, por lo que debes consultar con tu tocoginecólogo antes de ponerlos en práctica.

POR QUÉ DEBES CUIDAR LA ESPALDA

La columna sufre con el embarazo por los cambios físicos, hormonales y hasta psicológicos que este estado conlleva:

- El aumento del tamaño del útero hace que tu centro de gravedad varíe poco a poco.Tú vas adaptándote a ese cambio paulatino y tiendes a arquear las lumbares hacia adelante (hiperlordosis lumbar) y a echar la cabeza y los hombros hacia atrás (cifosis dorsal). Así, por una mala alineación de las vértebras, no es raro que toda la espalda se resienta.

- En el embarazo se segrega relaxina, una hormona que será muy útil en el parto, ya que facilita que la pelvis se abra para permitir el paso del bebé, pero que ahora hace que los ligamentos y las articulaciones estén más laxos y se muevan demasiado, provocando dolor.

- El aumento de peso también influye en el dolor de espalda, porque hace que la musculatura de la zona lumbar tenga que realizar un sobreesfuerzo continuo. Aquí juega un papel fundamental la fuerza de los glúteos: estos músculos estabilizan la pelvis y ofrecen apoyo a la zona lumbar, y si están flojos pueden ser incapaces de cumplir esta función, aumentando el dolor en las nalgas y en la zona lumbar más baja.

- Y otra causa es la ciática, que afecta al 30% de las embarazadas. Se produce porque la pelvis presiona el nervio ciático, causando un dolor en el glúteo que suele irradiarse hacia la pierna.

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