Cuidados de la boca en el embarazo

Dolor de muelas, mal aliento, encías sensibles... Con unos correctos hábitos podrás solucionar o mitigar las molestias bucales más comunes en estos meses.

No es cierto que en cada embarazo se pierda un diente ni tampoco que el feto agote las reservas cálcicas de tu boca para formar sus propias piezas.

Ahora bien, durante la gestación vas a ser más propensa a padecer alteraciones bucodentales, que casi siempre desaparecen por sí solas después del parto si has seguido un adecuado control odontológico y unas correctas medidas higiénicas. “Durante estos meses hay una mayor predisposición a la inflamación y sangrado de las encías; los cambios hormonales producidos por el mayor nivel de progesterona y estrógenos aumentan el flujo sanguíneo y la presencia de placa bacteriana”, explica la doctora Jorgina Estany, especializada en Estomatología y vocal de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA).

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Problemas frecuentes y otros más raros

Las encías son un tejido muy susceptible a los cambios hormonales. A partir del primer trimestre es muy común que muestren una apariencia enrojecida y que a veces sangren tras el cepillado: se conoce como gingivitis del embarazo. El cambio del pH en la saliva (ahora más ácido) hace que ésta pierda parte de su efecto bactericida, aumentando la placa, “y en el segundo y tercer trimestres es frecuente observar gingivitis con inflamación y sangrado incluso espontáneo”, añade la doctora Estany.

Para evitar que esto vaya a más es importante que extremes las medidas higiénicas previniendo la acumulación de placa (una película blanda formada principalmente por bacterias y que si no se elimina con el cepillado se convierte en sarro pasados unos días).

Si la gingivitis no se controla puede evolucionar en una periodontitis, una infección que no sólo afecta a las encías, sino que destruye el hueso y los tejidos que sostienen los dientes; varios estudios han hallado una relación entre esta patología y el aumento del riesgo (hasta un 5,2%) de parto prematuro y de bebés con bajo peso. “Esto se debe a que cuando hay inflamación de la encía se produce un incremento en los niveles de progesterona que pasan a la sangre. En el último trimestre, los niveles altos de progesterona pueden desencadenar un parto pretérmino”, explica la doctora Jorgina Estany.

También existen otras complicaciones bucales que, aunque no las padecen todas las embarazadas y no revisten gravedad, pueden resultar molestas en tu estado:

  • Granuloma piógeno. Puede darse entre el cuarto y el sexto mes de embarazo y es una tumoración gingival con forma de hongo que sangra con mucha facilidad y que casi siempre desaparece por sí sola después del parto.
  • Halitosis. El reflujo gastroesofágico, los vómitos, la aparición de caries… potencian el mal aliento. Lo más importante es extremar las medidas higiénicas, sobre todo limpiando la placa entre los dientes con seda dental y tratar de mantener hidratada la boca bebiendo agua con frecuencia (la sequedad empeora la halitosis.)
  • Aftas bucales. Debido a la depresión del sistema inmunológico, en el embarazo algunas mujeres sufren aftas (pequeñas llagas muy dolorosas) que tienen entre 7 y 10 días de evolución. Es aconsejable realizar enjuagues con antisépticos con clorhexidina, para evitar el riesgo de que se produzca una sobreinfección por cándida.
  • Síndrome de la boca seca. La xerostomía, su nombre técnico, hace que la saliva adquiera una consistencia más viscosa, lo que potencia la aparición de caries, normalmente en la raíz dentaria. Para aliviarlo, bebe mucha agua y evita el café y el azúcar (ambos lo empeoran).
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