Te mereces un descanso

Ante los trastornos del sueño nocturno, relajarse e intentar dormir al menos en la hora de la siesta ayuda a descansar.

Si no logras desconectar, descansa

A pesar de las dificultades, seguro que empiezas a conciliar mejor el sueño sólo con seguir nuestras recomendaciones. 

Pero si eres de naturaleza “preocupona” y no consigues dejar a un lado esas ideas que te rondan la cabeza y te desvelan (si el parto va a ir bien, si serás una buena madre, si el niño nacerá fuerte y sano...), coméntaselas al médico. Él te convencerá de que tus temores son infundados.

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No te extrañes de que no te recete somníferos, porque estos medicamentos son incompatibles con tu estado. Si lo considera imprescindible, sí podrá recetarte un ansiolítico de los que no atraviesan la barrera placentaria y no afectan al bebé, para reducir tu estado de nerviosismo y tu ansiedad.

Además de hablar con el ginecólogo, es muy bueno que compartas tus preocupaciones con tu pareja. Al recordarte las palabras del especialista, te tranquilizará y la calma te ayudará a entregarte antes al sueño.

Y si a pesar de todo alguna noche te resulta imposible dormir, no te agobies y concéntrate en relajarte: lo importante es que esas horas nocturnas las descanses sintiéndote bien.

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