Tacto, olfato, gusto, vista y oído

El embarazo afecta a los cinco sentidos

TACTO

En el embarazo la piel está más vascularizada (hay más sangre en la superficie), lo que la convierte en más sensible y modifica la percepción de ciertas sensaciones. Es normal que notes picor o escozor y más calor y sudoración, por lo que conviene mantener una buena higiene e hidratación y usar tejidos naturales. Donde más se sienten los cambios es en los pechos, cuya sensibilidad aumenta mucho debido a la acción de los estrógenos y la progesterona. Al tocarlos se puede sentir molestias (suelen disminuir tras el tercer mes.)

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Atenta:

Un picor excesivo en la piel, especialmente en el tercer trimestre, puede ser síntoma de un problema de hígado que afecta a un bajo porcentaje de embarazadas y que a veces se acompaña de náuseas, fatiga, piel amarilla... Por otro lado, si sientes entumecimiento o picor en el antebrazo habla con el médico: puede indicar que un nervio del cuello está pinzado. Y consulta también al especialista si notas cambios en el color, forma o tamaño de un lunar.

OLFATO

Algunas mujeres el embarazo les provoca una especie de congestión nasal que les impide oler bien. Pero lo habitual es que el olfato se acentúe debido, según se cree, a la mayor irrigación de las membranas de las fosas nasales por acción de las hormonas. Un estudio realizado por Daniel Broman, de la Universidad de Umea (Suecia), muestra diferencias en el olfato entre embarazadas y no embarazadas en percepción y no sólo en interpretación de los olores. Una mayoría de las primeras tienen mejor sensibilidad olfativa en términos absolutos (detectan un olor específico en menores concentraciones). Los olores que provocan más aversión son los relacionados con la cocina, el café, los perfumes y el tabaco.

Atenta:

No confundas la congestión nasal de la que hablábamos antes con un resfriado o una gripe. En éstos, la congestión va acompañada de fiebre, dolor de cabeza o malestar general y debes acudir al médico.

GUSTO

La saliva refleja la composición química de la sangre y, como ésta cambia con el aumento de los niveles hormonales, en el embarazo puede variar el sentido del gusto dentro de la boca y provocar que ciertos alimentos no sepan igual que antes o se vuelvan intolerables. Además, en estos meses puede surgir una apetencia hacia otros alimentos. Pero, aunque se ha especulado sobre la posibilidad de que estos cambios estén relacionados con la necesidad de seguir una dieta más acorde con las necesidades del nuevo estado, no ha sido comprobado. En todo caso, este efecto en el gusto irá desapareciendo a medida que avance el embarazo.

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Atenta:

Tus nuevos gustos no deben llevarte a dejar de comer de forma equilibrada (con proteínas, lácteos, frutas y verduras). Y si sientes antojo por arcilla, tierra... consulta con el médico (puede indicar carencias de nutrientes).

VISTA

La acción de la progesterona y la relaxina provoca una acentuada retención de líquidos que afecta a la córnea y el cristalino y causa una ligera modificación en su curvatura. Por ello puede resultar más difícil enfocar las imágenes. Este aparente empeoramiento de la miopía es en realidad una variación ligera y transitoria (antes se creía irreversible) que se resuelve sola algún tiempo después del parto y no obliga a variar la graduación de las gafas. Si causa una intolerancia a las lentes de contacto convendrá no usarlas hasta después del parto.

Atenta:

Si la miopía que sufres incluye alteraciones o lesiones de la retina (son más frecuentes con más de seis dioptrías) y pueden causar su rotura o desprendimiento, ve al oftalmólogo durante el embarazo: los esfuerzos del parto pueden estar contraindicados. Y mucha atención si tienes visión borrosa o ves ‘lucecitas’: puede ser síntoma de preeclampsia.

OÍDO

Aunque puede acentuarse ligeramente, es el sentido que menos modificaciones sufre durante el embarazo. De hecho, no es cierto que este estado empeore la otoesclerosis (pérdida progresiva del oído por fijación de la cadena de huesecillos y alteraciones de la cóclea), como se ha creído durante años. Un reciente estudio del doctor William Lippy, experto en cirugía de la otoesclerosis, concluye que “las mujeres que padecen esta enfermedad no empeoran por ser madres una o más veces”.

Atenta:

Los ruidos (sonidos indeseados) fuertesincrementan el ritmo cardiaco y el consumo de energía. Esto puede contribuir a sentir fatiga, malestar o afectar a la tranquilidad. Por eso, si trabajas o vives en un ambiente muy ruidoso (con obras, tráfico intenso...), procura aislarte de algún modo durante estos meses. Ganarás en tranquilidad.

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