La placenta, todo lo que siempre has querido saber sobre ella

A pesar de estar separados por una simple membrana, la sangre del niño y la de la madre en ningún momento llegan a juntarse.

¿Qué FÁRMACOS puedo tomar?

Nunca debes autoprescribirte ningún fármaco, por inocuo que parezca. Prácticamente todos atraviesan la placenta y debe ser un especialista quien valore si puedes tomarlos o no.

Si sufres algún dolor leve (cabeza, espalda...), opta por el paracetamol, pero evita la aspirina, porque el ácido acetilsalicílico puede provocarte hemorragias.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Si te acatarras, no podrás consumir ningún jarabe con codeína, pero sí podrás aumentar la dosis de vitamina C diaria. Y si estás padeciendo alguna infección más seria, quédate tranquila si el médico te receta penicilina, porque su uso es seguro en la gestación.

¿Qué pasa con el PESCADO?

Ten cuidado con el pez espada, porque acumula fácilmente altos niveles de mercurio, un metal pesado de gran toxicidad cuyas moléculas son capaces de atravesar la placenta. Un feto intoxicado con mercurio puede tener serios problemas neurológicos. Como alternativa opta por el salmón –no abuses si tienes problemas de peso. Este pescado es rico en ácidos Omega-3 y Omega-6 que ayudan al correcto desarrollo del cerebro del embrión y de su visión.

¿Puedo tomar sacarina?

Esta sustancia, que aparece en muchos productos alimenticios bajo la denominación E954, atraviesa la barrera placentaria.

Pequeñas dosis no tienen repercusión en el feto, pero si se consume asiduamente durante el embarazo, queda acumulada en la vejiga del bebé, pudiendo ocasionarle problemas urinarios en el futuro. Un buen sustituto natural es la fructosa, que aunque contiene las mismas calorías que el azúcar, al endulzar más que ésta se necesita menos cantidad.

¿Me puedo vacunar?

Lo aconsejable es que la inmunización se produzca tres meses antes de la concepción.

Si esto no es posible, se consideran seguras las vacunas compuestas por organismos muertos y sí puedes vacunarte contra el tétanos (si contraes esta enfermedad, se la puedes transmitir al feto) y la difteria. Por el contrario, si no estás vacunada contra la rubéola, lo mejor es evitar el contacto con personas que la padezcan, porque la vacunación contra ella está contraindicada en la gestación (incrementa el aborto espontáneo y el parto prematuro).

Publicidad - Sigue leyendo debajo