La placenta: el filtro de la vida

Tan sólo dos semanas después de la concepción se empieza a formar la placenta, el órgano principal de conexión entre madre e hijo. Durante nueve meses se encargará de que al feto no le falte de nada; después desaparecerá. Ésta es su historia.

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D.R.

Estás embarazada. Y si pudieses mirar con un microscopio en el interior del útero, te quedarías fascinada al descubrir la más genuina historia de fidelidad y compromiso de la especie humana, la que protagoniza la placenta. Es el único órgano del cuerpo con un periodo limitado de vida, que desaparece cuando ha cumplido su función y sin el cual la reproducción sería imposible.

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Así se forma

Una vez que el óvulo es fecundado, viaja hacia el útero para encontrar un lugar en el que implantarse. Durante el camino va rodeado de una capa de células que se llaman trofoblasto.

Cuando se produce la anidación (dos semanas después de la concepción), estas células entran en la pared uterina creando muchas ramificaciones (vellosidades coriónicas), que van creciendo y alimentándose de la sangre materna que las rodea. Estas vellosidades se agrupan entre sí formando los cotiledones.

A partir del cuarto mes de embarazo la placenta tendrá una veintena de ellos funcionando a toda máquina. Mucho antes, desde la cuarta semana de gestación, se puede distinguir la placenta con una de sus paredes pegada al útero, mientras que de la otra sale el cordón al que se encuentra unido el embrión.

¿Sabías qué...?

En el cuarto mes, la placenta recicla unos 150 ml de sangre materna cada tres minutos.

Así se coloca

En el 60% de los casos la placenta enraiza en el techo del útero, pero también puede desarrollarse en los laterales o en la cara anterior o posterior del mismo. La razón es que las zonas más altas tienen mayor cantidad de vasos sanguíneos y es aquí donde le resulta más fácil crear sus ramificaciones. En algunas ocasiones la placenta se implanta en el cuello del útero o en sus proximidades: es lo que se denomina placenta previa. Ésta puede ser marginal (cerca del cérvix), parcial (cubre parte del cuello del útero) u oclusiva total (cubre todo el cuello del útero). En este último caso habrá que hacer cesárea, ya que la placenta impide la salida natural del bebé.

¿Sabías qué...?

Si la placenta se ha implantado en la parte inferior (incluso si es una placenta previa marginal), es muy posible que hacia el quinto mes ascienda. Esto se llama migración placentaria y permitiría dejar libre el canal del parto.

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Así es su aspecto

La placenta tiene forma de torta. En el quinto mes de embarazo ocupa la mitad de la pared del útero, tiene 10 centímetros de diámetro y pesa 200 gramos. Al final de la gestación pesa medio kilo, mide 20 cm y tiene un espesor de 30 a 40 mm. La cara pegada al útero es esponjosa y la parte de la que sale el cordón es gelatinosa. Su color, rojo intenso.

¿Sabías qué...?

Es posible que en un embarazo único haya dos placentas unidas entre sí y que en uno múltiple haya una sola, con tantos cordones como fetos.

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