Episiotomía, cuidados para evitarla

La decisión de hacerla o no es del ginecólogo, pero hay claves y hábitos que te ayudarán, por lo menos, a intentar prevenirla.

Pocas mujeres pueden presumir en España de salir del paritorio sin puntos. La episiotomía, la incisión que se realiza en el periné justo antes de la salida del feto, se lleva a cabo en el 90% de los partos, sobre todo de primerizas.

Esta incidencia choca con las recomendaciones de la OMS, que afirma que esta práctica no se debe hacer de forma rutinaria. “Es al ginecólogo a quien corresponde tomar la decisión de cortar o no estos tejidos, algo que no se hace porque así lo quiera el médico, sino que depende de las dificultades con las que nos encontremos durante el parto”, explica el doctor Francisco Estaca.

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El objetivo de este corte es agrandar la abertura de la vagina y facilitar la salida del bebé en el parto, evitando así un desgarro en la musculatura pélvica de la madre.

Aunque los contrarios a esta práctica aseguran que el desgarro no es peor que la episiotomía, generalmente no es así. Los ginecólogos suelen decir que nunca se han arrepentido de haber hecho una episiotomía y sí de no haberla hecho.

Para ellos, siempre es mejor suturar una herida quirúrgica, que es un corte limpio y controlado de entre 1 y 3 centímetros de longitud, que un desgarro imprevisto que destruye todos los tejidos que encuentra a su paso y que puede acarrear secuelas, como incontinencia urinaria o dolor al tener relaciones sexuales.

ESTAS TÉCNICAS PUEDEN AYUDARTE

Conservar el periné intacto tras un parto es improbable, pero no imposible. Masajes perineales, gimnasia con pelotas, ejercicios de Kegel…

Estas prácticas tienen un objetivo: tonificar la musculatura del periné, hacer esta zona más elástica y conseguir que la embarazada sepa controlar estos músculos, lo que le ayudará a relajar la zona en el expulsivo y a ganar elasticidad, a fin de intentar lograr la gran dilatación necesaria para que pase la cabeza del niño.

Esferodinamia: gimnasia con pelotas gigantes. Esta técnica de origen suizo facilita el aprendizaje de nuestras posibilidades corporales. Consiste en realizar ejercicios con ayuda de unas pelotas inflables gigantes para reforzar el tono muscular del suelo pélvico, mejorar la circulación y aumentar la capacidad respiratoria, algo que viene muy bien en la dilatación.

Son movimientos suaves y sencillos que se suelen practicar en las clases de yoga para embarazadas y que también pueden realizarse en casa. El método consiste en sentarse en una de estas pelotas elásticas y realizar pequeños movimientos de rotación con la pelvis y la cintura, combinándolos con el balanceo de la pelvis hacia adelante y hacia atrás, a la derecha y a la izquierda, así como ejercicios de contracción y relajación del suelo pélvico.

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Al soltar todo el peso del cuerpo sobre el balón, no se siente el peso del feto, lo que produce una sensación de agilidad y alivio al movernos que relaja las zonas tensionadas y nos permite descomprimir aquellas regiones, como la pélvica, que teníamos colapsadas.

Masajes perineales prenatales. Según la Federación de Asociaciones de Matronas de España, el masaje perineal durante el tercer trimestre consigue estirar y ablandar los tejidos, incrementando la elasticidad del periné. Además, si se hace bien y se es constante, estos masajes ponen en antecedentes a la futura madre sobre las sensaciones de presión y tensión que experimentará en el parto y le enseñan a relajar esta zona en lugar de tensionarla, en cuyo caso aumentaría la sensación de quemazón y dolor durante la salida de la cabeza del bebé.

El mejor momento para darte el masaje es después del baño. Impregna con aceite de rosa mosqueta la zona perineal y tus pulgares e introdúcelos 3 o 4 centímetros en la vagina. Siguiendo la forma de la vagina, date el masaje describiendo una U y tirando con cuidado hacia abajo y un poco hacia el exterior, hasta notar una leve sensación de escozor.

De esta manera estarás entrenando al periné para el estiramiento al que se someterá durante el parto. Si lo haces a diario, combinándolo con ejercicios de contracción del suelo pélvico, a partir de una semana de practicarlo notarás un aumento de la flexibilidad y elasticidad de la zona.

Ejercicios de Kegel. Hay varias maneras de realizarlos, pero todas se basan en la misma idea: contraer y relajar el músculo del suelo pélvico en muchas ocasiones con el objetivo de incrementar su fuerza y resistencia.

Pero ¿cómo se reconoce este músculo? La manera más fácil de sentirlo es detener la micción a intervalos: siéntate en la taza con las piernas abiertas, detén la emisión de orina por unos segundos y deja que vuelva a fluir, sin mover las piernas.

Una vez localizado el músculo, sólo tienes que contraerlo como hiciste antes y mantenerlo así mientras respiras suavemente y cuentas hasta 5. Luego vuelves a relajar la zona durante 5 segundos. Repite esta serie 10 veces, varias veces al día. Y es mucho mejor si intentas aumentar el tiempo de contracción y de relajación hasta llegar a los 20 segundos, para que los músculos del suelo pélvico se hagan más fuertes.

UNA RECUPERACIÓN SIN PROBLEMAS

Si a pesar de todo te practican la episiotomía, tampoco debes preocuparte, ya que si el corte se hizo adecuadamente y la sutura se realizó con precisión, la recuperación será sencilla, sin mayores consecuencias que ciertas molestias durante algunos días por el hecho de tener una herida recién cosida en una zona delicada, que podrás aliviar aplicando paños tibios.

Los puntos terminarán cayéndose solos, lo único que tendrás que hacer es observar una buena higiene (lavando la herida a menudo, secándola y cubriéndola con una compresa) y evitar los alimentos astringentes. En unos días te habrás olvidado de este corte que te han dado.

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