Diabetes gestacional, resolvemos las dudas más frecuentes

La buena noticia es que, si te la detectan –la sufre 1 de cada 6 embarazadas–, suele terminar según acaba tu embarazo. Pero, mientras, tendrás que tomar medidas para que no afecte a tu bebé.

diabetes gestacional
knapeGetty Images

Las hormonas del embarazo (concretamente, las de la placenta) dificultan el trabajo que hace la insulina y, entonces, los niveles de azúcar en sangre se pueden incrementar. La prevalencia de diabetes gestacional está relacionada con la prevalencia de diabetes en la población general, pero la cifra es más alta en el embarazo. Este supone una mayor demanda para el páncreas, sobre todo en el segundo y tercer trimestre; por eso alrededor de la semana 24 de embarazo –cuando se hace un cribado de forma general– se detecta que la diabetes afecta a una de cada seis embarazadas.

Cuidados para no tener diabetes en el embarazo

Presentas más riesgo de sufrirla si tienes familiares con diabetes, aumentas mucho de peso o ya te sobraban kilos antes del embarazo; por eso los doctores insisten tanto en el control de la báscula.

El ejercicio físico (antes y durante el embarazo) también reduce las posibilidades de sufrirla –de hecho, hay un estudio que ha demostrado que practicar ejercicio moderado de forma regular disminuye un 30% las posibilidades de sufrir diabetes gestacional–. Y si tienes diabetes gestacional, ¡muévete más! El ejercicio frecuente permite que el cuerpo use la glucosa con más facilidad.

Finalizado el embarazo lo habitual es que tus niveles de glucosa vuelvan a la normalidad. Pero es cierto que tienes más posibilidades de desarrollar, con los años, diabetes de tipo 2. Por eso, tras el parto es necesario valorar cómo está el azúcar y seguir haciendo controles periódicos.

Y si ya tienes diabetes antes del embarazo

Las mujeres que tienen diabetes antes del embarazo deben empezar a cuidarse de forma específica ANTES de quedarse en estado, y las analíticas y cuidados durante la gestación son diferentes. En su caso no se deben realizar las pruebas de sobrecarga de glucosa.

Es muy importante que la diabetes esté bien controlada en las primeras semanas de embarazo y también revisar las posibles manifestaciones tardías de la diabetes en la madre. Por eso, si estás pensando en buscar un bebé y tienes diabetes, consúltalo con el endocrino y él te irá dando las pautas desde antes del embarazo, para tener un buen comienzo.

Durante el embarazo tendrás que seguir adaptando el tratamiento a las necesidades del momento pues se aumenta la demanda sobre el páncreas. Pero si las necesidades de insulina se modifican adecuadamente, el control durante el embarazo no tiene por qué empeorar, se precisarán dosis más altas de insulina pero será igual o mejor que antes del embarazo.

¿Qué diferencia hay entre la diabetes gestacional y la normal?

La diabetes tipo 2, detectada fuera del embarazo, implica una mayor alteración de la glucemia porque se presenta en ausencia de desencadenante. La diabetes gestacional es una situación de hiperglucemia en relación con el embarazo; si se asocian hipoglucemias es solo en relación con el tratamiento. Aunque la diabetes gestacional asuste menos porque en la mayoría de los casos suele desaparecer después del embarazo (la otra es una enfermedad crónica) es peligrosa porque no solo te afecta a ti, también es perjudicial para el feto. Puede hacer que engorde demasiado –con los consiguientes problemas que eso origina durante el parto–, que origine problemas respiratorios y que tenga más riesgo de padecer obesidad y diabetes cuando sea niño. El tratamiento para una embarazada con diabetes gestacional es dieta, actividad física y pruebas frecuentes de glucosa y si es necesario inyecciones de insulina; pero en la mayoría de los casos con una dieta adecuada y ejercicio se controla.

¿Y si no puedo con la prueba?

Si das positivo en el test de O’Sullivan (semana 24) hay que confirmarlo con la prueba larga, la curva de glucosa. El cribado y diagnóstico de diabetes gestacional se han estandarizado a partir de la ingesta de esa una solución de glucosa oral que a algunas mujeres no les gusta nada. Está aromatizada con limón o naranja para que se tolere mejor; pero no hay nada más.

Es cierto que ya se han testado desayunos de prueba como alternativa al desagradable jarabe, pero la dificultad de estandarización y la menor información sobre su validez lo han hecho inviable.

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