El vínculo con el bebé durante el embarazo

Tu voz y la música son dos estupendos estímulos para fortalecer el vínculo con el bebé que esperas y potenciar su desarrollo emocional e intelectual.

De un inicio muy sencillo se desarrollan infinitas formas preciosas y magníficas.” La frase es de Darwin y, aunque al pronunciarla no estaba pensando en el oído fetal, sino en el origen de las especies, es perfecta para describir el baile de sinuosas curvas y surcos que conforman el oído del bebé.

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Este órgano comienza a desarrollarse en las primeras semanas de gestación. De la fina piel del embrión se forma una minúscula vesícula a cada lado del cerebro medio, que se convertirá en el oído interno. A continuación, en la semana ocho de embarazo empieza a crearse el oído externo, con el canal auditivo y la parte externa del tímpano. El oído medio, con los huesos martillo, yunque y estribo, también se intuye ya, a partir de un mínimo abultamiento de la faringe.

No sólo va cambiando la configuración del oído, también lo hace su posición, de forma paralela al desarrollo de la mandíbula. Hacia la semana 14 los oídos alcanzan su posición final, si bien van a seguir desarrollándose a lo largo de la gestación. Para que te hagas una idea, a los 42 días de embarazo, cuando el embrión mide apenas un centímetro, ya empiezan a apreciarse sus orejas, que estarán formadas en el quinto mes.

¿Cuándo es capaz de oír?

Los especialistas coinciden en que el feto empieza a oír en algún momento entre el cuarto y el quinto mes de gestación.

La siguiente pregunta lógica es ¿y qué oye? En realidad, muchos sonidos y muy diferentes entre sí. En contra de lo que podría parecer, el ambiente uterino es de lo más ruidoso. Los primeros sonidos que tu bebé oye son los que produce el latido de tu corazón, tus movimientos gástricos e intestinales, tu respiración y tu circulación sanguínea; esto es, los ruidos internos que provoca tu organismo y que en seguida formarán parte de su paisaje sonoro habitual.

El bebé se acostumbra a estos sonidos, es capaz de asimilar que pertenecen a su entorno y por eso no se asusta ante ellos, más bien al contrario, le aportan seguridad y confianza, sabe que le acompañan.

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Más tarde el bebé empieza a oír la voz materna, que se transmite a lo largo de la columna vertebral en forma de vibración. Se irá acostumbrando a ella y será la voz más importante para él, la primera que escucha y la que siente más cercana.

Más adelante oirá la voz de papá, muy distinta a la de mamá, y la de los familiares y amigos que se acercan “a hablar con él”. Junto a ellas, el bebé es capaz de oír ruidos exteriores, como el de los claxons de los coches, el del timbre del teléfono o la música alta. Éstos son los ruidos que pueden alterarle y molestarle.

Más de una futura mamá ha tenido que salir de un concierto de heavy por las enérgicas patadas que le daba su bebé, indicándole que el volumen no era de su agrado. Ya en 1964 se demostró que desde el sexto mes, el feto sometido a ciertos estímulos acústicos reacciona con aceleraciones cardiacas, patadas, puñetazos y giros de cabeza.

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