Embarazada de ¿niño o de niña?

Si saber que estás embarazada ya es, de por sí, superemocionante, jugar a adivinar si será niño o niña lo es aún más. Si estás en el primer trimestre de embarazo y te consume la curiosidad, sigue leyendo…

embarazo niño o niña
Ragnar SchmuckGetty Images

Olvídate de esperar a la ecografía de la semana 20: prácticamente desde el principio del embarazo, las futuras mamás buscan señales para adivinar el sexo del bebé. Algunas están basadas en métodos científicos, otras responden a la tan traída sabiduría popular. Aquí te ofrecemos las dos aproximaciones para que, al menos, te diviertas en tus pesquisas. ¡Adelante!

¿Cuándo concebiste al futuro bebé?

Normalmente, cuando quieres quedarte embarazada te conviertes en una experta en control de la ovulación. No solo porque así aumentas tus posibilidades de concebir, sino también –tal y como explica el biólogo estadounidense Landrum B. Shettles– porque de ello puede depender el género del bebé. Si tuviste relaciones sexuales el día de la ovulación (o un día antes o después) tienes más probabilidades de engendrar un niño, ya que los espermatozoides masculinos alcanzan al óvulo más rápido que los femeninos. Si las tuviste entre cinco y tres días antes de la ovulación las posibilidades de que sea niña se multiplican, ya que los espermatozoides con el cromosoma X sobreviven más tiempo, por lo que tienen más opciones de mantenerse con vida cuando llegue el óvulo.

La alimentación podría influir en el sexo de tu hijo

Un estudio realizado por investigadores de las universidades de Exeter y Oxford, en Inglaterra, determina que las mujeres que ingirieron más calorías en el desayuno tuvieron más varones (esto, afirman, podría explicar por qué han disminuido las tasas de niños nacidos en los países industrializados).

Por su parte, el método Baretta, desarrollado por una bioquímica argentina, afirma que el consumo de determinados nutrientes modifica el moco cervical, que es el medio conductor de los espermatozoides en su camino hacia el óvulo. Si las secreciones cervicales son muy alcalinas favorecen al espermatozoide Y y si son más ácidas, al X. Por ello, si tu dieta preembarazo era rica en sodio y potasio (legumbres, patatas, carne, pescado, pan…) te inclinarás hacia el niño. Si era más rica en calcio y magnesio (leche y derivados, cereales, arroz, verduras de hoja, huevos, fresas…), ve pintando la pared de rosa.

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Hearst
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