Mima tu pecho en el embarazo

Ahora más que nunca debes hidratarlo, proporcionarle la sujeción extra que necesita y después de la gestación volverás a tenerlo tan firme como antes.

La revolución hormonal que se produce en tu organismo debida a tu nuevo estado estimula el desarrollo de las glándulas productoras de leche, un proceso que hace que tus senos aumenten de volumen desde el inicio del embarazo.

Además, durante estos meses irás comprobando que las areolas se oscurecen y se ensanchan, que las venas se vislumbran en esta zona y que las glándulas sebáceas se hacen más evidentes (son esos granitos que rodean el pezón).

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Todos ellos son síntomas de que tus senos se están preparando para la lactancia. Cuídalos más que nunca para que llegado el momento superen con éxito su función y recuperen su firmeza.

A mayor volumen, mayor sujeción

El primer enemigo a combatir es la flacidez (se debe al aumento de peso, que hace que los tejidos fibrosos de las mamas, al no estar sujetos por músculos, se “vengan abajo”).

Para evitarla, cómprate un sujetador especial para embarazadas y, salvo que te moleste, no te lo quites ni para dormir. Antes de adquirirlo, comprueba que está confeccionado con tejidos naturales (para evitar alergias), que los tirantes, igual que la banda que va por debajo del pecho, son anchos y regulables (para que puedan ir adaptándose al aumento de volumen sin hacerte daño) y que las copas son muy profundas (para que no te rocen los pezones).

El frío también actúa contra la flacidez. Evita ducharte con agua muy caliente (reblandece los tejidos) y acaba tus duchas dirigiendo un chorro de agua fría hacia los senos, en forma de círculos.

Durante el embarazo también tendrás que estar muy atenta a las estrías (se producen por la rotura de las fibras de la dermis). El quid para luchar contra ellas radica en prevenirlas, porque una vez que aparecen es muy difícil eliminarlas.

Y el mejor modo de hacerlo es manteniendo tu piel hidratada:

  • Bebe dos litros y medio de agua todos los días.
  • Aumenta tu consumo de alimentos ricos en vitamina B5 (leche, cereales, levadura de cerveza, champiñones...). Esta vitamina ayuda a a regenerar los tejidos y a mantener la piel suave y elástica.
  • Dúchate con un gel neutro.
  • Hidrátate el pecho por la mañana y por la noche todos los días, con cremas corporales específicas para la gestación.
  • Aplícate también la crema antiestrías que te aconseje el médico. Para que te haga más efecto, dátela justo después de la ducha (todavía tendrás los poros abiertos y se absorberá antes y mejor), practicándote un suave masaje circular desde la parte inferior del seno hacia el centro, sin llegar a la areola ni al pezón.

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