Ni tabaco ni alcohol ni...

NI TABACO NI ALCOHOL NI...

Otros cambios quizá te cuesten un poco más, porque implican decisiones importantes.

El primero es cortar con el tabaco (sigue leyendo aunque no seas fumadora).

Si fumas, te interesa saber que, según la Organización Mundial de la Salud, para el feto no existe un nivel seguro de exposición, cualquier contacto con el humo del tabaco es peligroso.

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Los hijos de madres fumadoras tienen un riesgo mucho mayor de nacer prematuros, con bajo peso, con inmadurez pulmonar y con mayor propensión a padecer alergias.

Además, una vez nacidos, aumenta en ellos la probabilidad de verse afectados por el síndrome de muerte súbita del lactante.

Tu ginecólogo te indicará los métodos que pueden ayudarte a dejar el tabaco.

Tampoco consientas que fumen a tu alrededor. El humo de un cigarrillo en un ambiente cerrado (como un coche, un bar o tu casa) concentra muchas sustancias tóxicas perjudiciales para el niño que estás gestando y para ti.

Mantén en vigor este consejo cuando nazca tu hijo.

No hace falta decir, y a tu sentido común apelamos, que las “otras sustancias fumables” o esnifables están totalmente contraindicadas durante este periodo.

En cuanto al alcohol, un NO rotundo. Ni para brindar ni para nada.

Como con el tabaco, los especialistas aseguran que durante la gestación no existe un nivel mínimo seguro para el feto.

Experimentos realizados con animales sugieren que incluso cantidades pequeñísimas pueden llegar a provocar daños irreversibles en el feto, sobre todo si se consumen durante los primeros meses.

Además, estudios recientes relacionan el consumo de alcohol, incluso moderado, con un retraso en el desarrollo del sistema nervioso fetal.

Por su bien, piensa que ya tendrás tiempo de celebraciones cuando nazca.

Sobre el café, depende un poco de la necesidad que tengas. Algunas mujeres lo aborrecen desde el inicio de la gestación, otras necesitan una taza a primera hora del día para ponerse en marcha.

El café es un excitante y un vasodilatador y ahora que eres tan propensa a la dilatación venosa por el nivel hormonal, por el aumento de tu volumen sanguíneo y por el peso del útero sobre las piernas, no es lo que mejor te sienta.

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Además, acelera el ritmo cardiaco y dificulta la absorción de la vitamina C.

Mejor si no pasas de dos tazas (el exceso de cafeína está relacionado con abortos espontáneos).

Tampoco el té es un buen aliado: el exceso de teína anula la absorción del hierro y durante el embarazo este mineral ya es, de por sí, deficitario.

Así es que prudencia, un par de tazas como máximo al día.

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