Embarazada en verano

El verano y el calor tienen muchas ventajas para las embarazadas pero hay que tener en cuenta que se sufren mucho más las altas temperaturas.

Estar embarazada en estos meses tiene muchas cosas positivas.

Los días son más largos y apetece disfrutar al aire libre, el sol te pondrá de buen humor y, si tienes vacaciones, podrás dedicar más tiempo a ti misma y al bebé que esperas.

Además, un estudio realizado por la Universidad de Bristol revela que los bebés nacidos en verano o a principios de otoño son más grandes y fuertes que los nacidos en primavera o en invierno.

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Pero no todo son ventajas. El calor será un engorro, ya que en la gestación se acentúa.

Como explica la ginecóloga Josefina Ruiz Vega, autora de Nueve meses de espera (Ed. Temas de Hoy), en el embarazo fabricas más progesterona, hormona que incrementa la sensación térmica.

Además, en el último trimestre tu metabolismo basal (energía que gasta el cuerpo en reposo) aumenta alrededor del 15%, por eso notas más calor.

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