Alimentos con los que tener cuidado en el embarazo

Cuando estamos embarazadas nuestro sistema inmune se debilita. Este se altera para evitar el rechazo de nuestro cuerpo a la implantación del embrión y su posterior desarrollo, lo que deriva en que a nuestro cuerpo le cueste más protegerse de las infecciones. Para paliar este problema, debemos evitar el consumo de algunos alimentos que pueden contener microorganismos que resulten dañinos para nosotras y nuestro bebé. Estos son los más significativos sobre los que debemos acentuar la prevención.

 

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Lácteos y quesos elaborados con leche cruda

La leche no pasteurizada contiene gran cantidad de gérmenes como la salmonela y la listeria. Esta última es especialmente peligrosa porque puede causar infecciones intrauterinas que resulten fatales para el embarazo.

Por lo tanto, es imprescindible confirmar con qué tipo de leche se realiza cualquier producto lácteo que vayamos a consumir, siempre debe ser leche pasteurizada ya que en este proceso se eliminan todos los gérmenes y así evitaremos cualquier tipo de infección.

Huevos crudos o poco hechos

Los huevos crudos pueden transmitir salmonelosis, que presenta un grave riesgo tanto para la embarazada como para el feto. Aunque esta bacteria está muy controlada en la cadena alimenticia, la ingesta de estos alimentos durante el embarazo debe ser totalmente cuidada, incluidas las salsas que puedan realizarse con ellos, como por ejemplo la mayonesa. No se trata de eliminar los huevos de nuestra dieta, su contenido proteínico es importante, pero hay que tomarlos siempre cocinados.

Bebidas alcohólicas

Ni una copa. El alcohol se vincula con el aumento del riesgo de aborto, parto prematuro, bajo peso al nacer y complicaciones en el parto. El riesgo para el desarrollo del feto se produce incluso si se ingiere en pequeñas cantidades.

Pescados y mariscos crudos

El pescado y el marisco crudo pueden contener el gusano anisakis o sus larvas, que aunque no afectan a feto, pueden resultar muy dañinas para la madre embarazada, pues ocasiona reacciones estomacales y alérgicas que pueden tener consecuencias graves.

Aunque se ha comprobado que la congelación durante 24 horas del pescado o marisco crudo asegura que el gusano no cause ningún daño, hay divergencias en cuanto a la temperatura por debajo de la cual la congelación es efectiva. Hay estudios que apuntan a los 20 grados bajo cero y otros aconsejan a los -40º, en cualquier caso, es preferible prescindir de estos alimentos durante este periodo, de esta forma garantizarnos no tener problemas.

Sí podemos consumir el pescado y el marisco cocinado, pero es recomendable evitar aquellos que presentan un elevado contenido en mercurio como son los pescados grandes (atún, caballa, pez espada...) ya que este compuesto no se elimina con la cocción y puede resultar muy dañino para el feto.

Carne cruda y embutidos

La toxoplasmosis es el peligro de estos alimentos. El toxoplasma muere a partir de los 70 grados centígrados, pero resiste la congelación siendo esta efectiva a partir de los 40 grados bajo cero, por lo que es muy importante asegurarnos del proceso por el que hayan pasado estos productos. En cualquier caso, no vale la pena el riesgo y es preferible abstenernos del consumo de la carne cruda o poco hecha y de los embutidos durante este periodo.

Café y té

Es recomendable restringir al mínimo el consumo de estimulantes como la cafeína o la teína durante el embarazo, se ha demostrado que su consumo excesivo perjudica al crecimiento fetal y puede aumentar el riesgo de mortalidad en recién nacidos. Aunque el efecto de estos productos varía según las personas, lo prudente es suprimir su consumo, o como mucho, no pasar de dos tazas al día.

En general, debemos ser prevenidos con las infecciones alimentarias por sus posibles consecuencias sobre nuestro organismo y el del bebé en gestación. Lo mejor es procurar guardar medidas de higiene muy estrictas durante el periodo de embarazo, de forma que si no estamos seguros del tratamiento que se han seguido en el procesamiento de los alimentos, resulta recomendable no consumirlos. Por ejemplo, con las ensaladas, cuando las preparamos en casa podemos asegurarnos de lavarlas convenientemente, pero si las tomamos en un restaurante siempre pueden existir dudas sobre su preparación.

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