Riesgos de hacer dieta en el embarazo

Te has pasado de peso y en breve te toca revisión médica, pero... no inicies una dieta por tu cuenta. La carencia de ciertos nutrientes puede ser peligrosa.

riesgos de hacer dieta en el embarazo
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Muchas mujeres se obsesionan por el aumento de peso y por el cambio corporal que se produce durante el embarazo e intentan perder peso por su cuenta, sin valorar los peligros que esto puede acarrear para el bebé y para ellas. El Dr. Fernando Martín Caballero, ginecólogo y responsable del Servicio de urgencias ginecológicas del Hospital Nuestra Señora del Rosario, en Madrid, nos explica los riesgos que esto puede tener para ambos.

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La báscula, una obsesión en el embarazo

Por regla general, explica el Dr. Martín Caballero, “el embarazo no es el momento idóneo para iniciar una dieta y menos sin prescripción ni seguimiento de un especialista. En el caso de mujeres que parten con kilos de más o con obesidad lo ideal es que estén muy controladas por un endocrino y que sea este especialista quien decida los casos en los que se debe intentar disminuir el peso".

hacer dieta en el embarazo es peligroso
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Para que el bebé se forme correctamente debe encontrar en el organismo de la madre todos los nutrientes que necesita y en las cantidades adecuadas. Para ello la futura madre ha de seguir una alimentación rica y equilibrada. Es muy fácil que en una dieta de adelgazamiento haya carencias de algún mineral, oligoelemento o vitamina, que en situación normal no tendría por qué afectar, pero la circunstancia especial y delicada de la gestación hace que cualquier disminución de nutrientes pueda resultar perjudicial para el desarrollo del bebé y para la salud de la madre.

Valorar los riesgos de las dietas en el embarazo

Son especialmente peligrosas para la marcha del embarazo las dietas hiperproteicas o las muy estrictas (incluido el ayuno prolongado); ya que en estas circunstancias el organismo, al no disponer de azúcares suficientes, obtiene energía a partir de la grasa, creando cuerpos cetónicos. Los cuerpos cetónicos atraviesan la barrera placentaria y está demostrado que afectan al desarrollo psicomotor y neurológico del bebé.

Hay que tener en cuenta que, de manera fisiológica, el cuerpo de la mujer se va preparando para albergar a su bebé durante los nueve meses de la gestación. Por esta razón, durante el primer trimestre es normal que cambie la distribución de la grasa corporal y aumenten los depósitos en cadera y muslos. Además, poco a poco se va produciendo la apertura de la pelvis, y con ello el aumento del perímetro de la cadera.


dieta en el embarazo
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En casos de obesidad

En los casos de sobrepeso u obesidad al inicio de la gestación, la mejor recomendación es someterse a un control médico por parte del endocrino y del ginecólogo, insistir en el correcto control del peso y, sobre todo, estimular el ejercicio moderado que es beneficioso en todas las etapas del embarazo (si no existe contraindicación médica) evitando el sedentarismo.

Ácido fólico, imprescindible en el embarazo

Entonces, ¿qué se puede comer durante la gestación para no tener carencias ni pasarse con el peso? El Dr. Fernando Martín Caballero y la Dra. Mónica Martín Blanco, del Servicio de Ginecología del Hospital Nuestra Señora del Rosario (Madrid) nos explican qué nutrientes no deben faltar a una embarazada.

Si la mujer está planeando quedarse embarazada, señala Mónica Martín, es recomendable que, como mínimo un mes antes, aunque lo ideal serían tres meses antes, comience a tomar suplementos de ácido fólico (y de hierro, en los casos de anemia). Y será el especialista, en función de los resultados de los análisis, quien indique cuándo debe dejar de tomarlo.

El ácido fólico está demostrado que disminuye el riesgo de aparición de defectos del tubo neural (labio leporino, espina bífida, anencefalia...) y contribuye además a reducir la anemia en la gestante.

Son alimentos ricos en ácido fólico todos los vegetales de hoja verde, el germen de trigo, las habas secas, la soja, las pipas de girasol, etc. Pero las necesidades de la gestante no se alcanzan solo con la alimentación, de ahí la necesidad de los suplementos.

Yodo, para el cerebro

El déficit de yodo, es la primera causa evitable de lesión cerebral en fetos y lactantes y las medidas para evitar estas alteraciones son muy sencillas. El yodo, explica la doctora Martín, debe administrarse durante todo el embarazo y también durante la lactancia especialmente entre alguna parte de nuestra población en la que existe un déficit importante (Extremadura, Castilla La Mancha, Aragón...). "No existen depósitos de yodo en nuestro organismo, señala Mónica Martín, por lo que es necesario su consumo a través de, por ejemplo la sal de mesa yodada, (pero sin tomar más sal de la debida, utilizarla solo para condimentar ligeramente).

También se puede obtener este oligoelemento de los productos lácteos, pescados de mar, mariscos y vegetales marinos (wakame), arándanos y fresas".

Si además de la sal yodada se consumen pescados de mar dos veces a la semana y tres productos lácteos al día estarían cubiertas las necesidades. Aunque será el especialista quien lo determine. Es importante que en los casos de mujeres con problemas de tiroides, no tomen suplementos de yodo.

Hierro, contra la anemia en el embarazo

La deficiencia nutricional más frecuente en las embarazadas es la anemia. Este problema es tan habitual, porque durante la gestación las necesidades de hierro aumentan paulatinamente.
El problema es que, una vez instaurada, es muy difícil corregirla solo mediante la alimentación (son ricos en hierro las lentejas, garbanzos, carne de vacuno, cereales integrales, etc.). "Por esta razón, los especialistas vemos necesario el tratamiento con suplementos de hierro. A casi todas las gestantes les recomendamos suplementar la dieta con hierro a partir del 2º trimestre.

Está demostrado que la anemia se asocia con prematuridad, bajo peso al nacer y otras posibles situaciones negativas en la madre y en el bebé. Esa es la razón de realizar controles exhaustivos durante el embarazo y en caso de déficit iniciar un tratamiento específico", añade el Dr. Fernando Martín Caballero.

Omega 3 en el embarazo
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Ácidos grasos Omega 3

Su consumo durante el embarazo disminuye el riesgo de parto pretérmino, de hipertensión y de bajo peso en el recién nacido. Además, favorece el desarrollo del sistema nervioso central y de la vista. Por eso, explica el Dr. Martín Caballero, "se recomienda tomar suplementos durante la gestación y/o pescados azules ricos en omega 3, al menos dos veces por semana: como el salmón, sardinas, boquerones, atún, trucha, bacalao. Las nueces tienen también un alto contenido en omega 3, pero la cantidad diaria que habría que tomar de nueces para compensar la falta de pescado azul sería muy elevada.

En caso del salmón y el atún, durante la gestación, es recomendable no tomar más de 2 veces por semana por la posibilidad de que estos contengan altos niveles de mercurio.

El calcio, fundamental para los huesos en el embarazo

En general, las mujeres españolas suelen tener cubiertas las cantidades óptimas de calcio (imprescindible para los huesos de la madre y del bebé, para favorecer la lactancia y prevenir la hipertensión) con el consumo diario de tres raciones de alimentos ricos en este mineral: como los lácteos de leche pasteurizada o cocinados (quesos en pizza o cualquier queso cocinado para evitar el riesgo de listeriosis) y el consumo diario de verduras de hoja verde ricas en calcio, como las espinacas, acelgas, brócoli, alcachofas, judías verdes... pero no lechuga.

En el caso de la futura mamá que no soporta la leche ni los derivados lácteos, su ginecólogo le recomendará la cantidad que precisa en forma de suplementos.

Vitamina C, para el crecimiento fetal

Esta vitamina también es necesaria en la alimentación de la gestante, señala Fernando Martín Caballero. Sus niveles en sangre disminuyen a medida que aumentan los meses de embarazo. En la dieta mediterránea, rica en frutas y verduras el aporte de la dieta suele ser suficiente, pero en caso de que no se tome fruta y los niveles sean mínimos hay que tener en cuenta que su déficit puede provocar crecimiento intrauterino retardado, así como posibles lesiones cutáneas en el feto y enfermedades del tejido conectivo.
Por tanto, durante el embarazo es recomendable incorporar frutas (cítricos) y verduras a la alimentación diaria. Son alimentos ricos en vitamina C: naranjas, kiwis, fresas, mandarinas.

Vitamina B6, para el sistema nervioso

Esta vitamina es la responsable de la formación de los neurotransmisores y participa en la fabricación de parte de los glóbulos rojos, por lo que resulta muy importante para el desarrollo del sistema nervioso. Existen estudios que indican que los suplementos de vitamina B6, además de los beneficios que suponen para el bebé, favorecen la disminución de las náuseas y vómitos maternos. "Aunque hay que decir que, de forma general, con una alimentación equilibrada no es imprescindible el suplemento", añade la Dra. Mónica Martín Blanco. Son alimentos ricos en esta vitamina, el pollo, la carne de cerdo, los plátanos, patatas, sardinas, nueces, granos integrales y numerosas verduras.

Y a lo largo del embarazo...

Como recomendaciones finales hay que recordar que:

- A lo largo del embarazo, es importante llevar una dieta variada y equilibrada.
- Se recomienda aumentar el consumo de verduras y legumbres y tomar carne, pescado y sobre todo lácteos, ya que son alimentos ricos en muchos oligoelementos y nutrientes (vitaminas, calcio, hierro, yodo...)
- Durante el primer trimestre, cuando la futura madre es más propensa a experimentar “bajadas de azúcar” , la ingesta de legumbres o patata cocida, que aportan hidratos de carbono de absorción lenta, ayudan a mantener el nivel de glucemia en sangre.
- A lo largo de la gestación, se recomienda realizar cinco comidas ligeras al día, para evitar las bajadas de azúcar.
- Hay que prescindir de alimentos procesados, bollería industrial, refrescos con gas (que no aportan nutrientes y sí muchas calorías) y de zumos envasados que contienen demasiados azúcares libres.
- Antes que atacar la nevera, mejor tener una pieza de fruta a mano o recurrir a una ensalada.

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