Tus aliados en el embarazo

Desde que decidiste quedarte embarazada vigilas más tu alimentación, ¿verdad? Te interesa conocer qué vitaminas y minerales necesitas para que tu hijo se desarrolle bien y tú afrontes mejor la gestación.

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D.R.
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Necesitas vitaminas y minerales

Si estás planificando el embarazo o si el médico ha confirmado tu estado, te pedirá un análisis de sangre para ver, entre otras cosas, tus niveles de vitaminas y minerales esenciales. Entre ellos, la vitamina B9 o ácido fólico, el hierro y el yodo. La Sociedad Española de Ginecología recomienda a la mujer que planifica su embarazo una dieta con alimentos ricos en folatos y la suplementación diaria con un prepararado multivitamínico con ácido fólico (de 0,4 a 1 mg al día) desde dos o tres meses antes de la gestación, a lo largo del embarazo y en el postparto, mientras se mantenga la lactancia natural.
La necesidad de ácido fólico puede aumentar si has sido fumadora, si has tomado anticonceptivos durante tiempo, si la gestación es múltiple o si hace poco de tu anterior embarazo.
Otro dato a valorar es que esta vitamina, presente en las verduras, se destruye con facilidad por la cocción o al estar en contacto con el aire. Esa es otra razón para tomar suplementos.

Otras necesidades

En el tercer trimestre y en la lactancia aumentarán tus necesidades de Omega 3, yodo (150 μg), hierro (28-30 mg), calcio (1.200 mg) y vitaminas B, C, D y E. Para asegurarte esos aportes, sigue las indicaciones de tu médico y estos consejos.

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Ácido fólico

En realidad, el ácido fólico es una vitamina sintética. En los alimentos de hoja y color verde (espinaca, brócoli...) encontrarás folatos, que son la versión natural de la vitamina B9. Es indispensable para el desarrollo del embrión. Entre otras cosas, reduce el riesgo de que presente defectos del tubo neural (espina bífida, anencefalia, etc.), problemas en la vías urinarias o malformaciones vasculares.

Además, contribuye a la formación de glóbulos rojos en el organismo materno. Que no te falte una ensalada diaria de espinacas, queso fresco, aceitunas y pasas.

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Hierro

Vital para la formación de glóbulos rojos, tanto del sistema sanguíneo del niño como para hacer frente a la hemorragia del parto. Durante los primeros meses necesitarás 12 mg al día, pero desde el segundo trimestre serán 30 mg. Con una dieta rica en legumbres, carne, frutos secos y huevos puedes obtener más hierro (por ejemplo, unas lentejas con estofado de verduras).

Aun así, no alcanzarás los niveles óptimos. Los ginecólogos recomiendan suplementos de hierro desde el cuarto mes hasta dos meses tras el parto.

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Vitamina C

Favorece la absorción del hierro, ayuda a reducir la anemia materna, estimula el crecimiento del feto, corrige el desequilibrio de ciertas proteínas en recién nacidos y además es antioxidante. Pero el cuerpo no la almacena y debe tomarse a diario. En tus cinco raciones diarias de fruta y verdura no olvides los cítricos (kiwi, naranja...).

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Calcio

Fundamental para la formación de los huesos y dientes del niño, actúa como mensajero en la contracción muscular y es vital para impedir la descalcificación ósea de la madre.

Durante la gestación y en la lactancia necesitas 1.200 mg, que puedes lograr incorporando lácteos enteros a tu dieta, más los suplementos que te indique tu médico.

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Omega3 DHA

Conviene aumentar tus niveles al final de la gestación para favorecer el desarrollo del cerebro y de la vista del bebé y para mejorar tu estado de ánimo. Precisas 200 mg que puedes encontrar principalmente en pescados como el salmón, arenque y anchoa (tres veces a la semana), en algunas algas, en las nueces y en los huevos.

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Yodo

La carencia de yodo en un organismo en formación puede ser causa de disfunción cerebral. Para evitarlo necesitas, desde antes de la gestación hasta finalizada la lactancia, de 250 a 300 microgramos.

Alíate con la sal yodada, con los pescados de agua salada y con suplementos farmacológicos que lo contengan.

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