Las necesidades nutricionales que debes cubrir para que tu embarazo se desarrolle correctamente

Puede que durante los primeros meses tengas menos apetito y que a medida que avance la gestación éste aumente considerablemente. Ten en cuenta que tu hijo también se alimenta de lo que tú le aportas. Pero sé prudente y sigue las siguientes recomendaciones.

El embarazo es un periodo en la vida de la mujer durante el que debe cumplir con sus propias necesidades alimentarias más proporcionar los nutrientes necesarios para que su hijo se desarrolle sin problemas. Estas necesidades van variando según avanza el embarazo mientras el paso del bebé va aumentando. Además, la madre también coge algo de peso acumulando diferentes sustancias tanto en sus propios tejidos como en los del feto. A veces, estas sustancias (proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales) no se producen en el cuerpo humano en cantidad suficiente o en su totalidad para alimentar los dos si la embarazada no lleva una dieta equilibrada y adecuada a su estado.

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“Durante el primer trimestre hay que seguir una dieta equilibrada como la ya mencionada, pero se debe aumentar el ácido fólico y favorecer el aporte de hierro(carnes rojas, legumbres, mariscos, etc.) para evitar la frecuente anemia”, advierte

Anabel Fernández, dietista-nutricionista de Alimmenta.

Una dieta equilibrada durante esta etapa se compone más o menos de un 12-15% de proteínas, un 30-35% de grasas y un 50-55% de hidratos de carbono. “A partir del segundo trimestre y en el tercero hay que incrementar ligeramente las calorías, consumiendo más carbohidratos complejos (pasta, pan, cereales), proteínas o lácteos" recomienda Fernández.

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Para consumir más proteínas basta con hacer los cortes de carne y pescado algo más grandes o aumentar las raciones de leche y lácteos; y para que la absorción del hierro de procedencia vegetal sea más efectiva, conviene complementar con vitamina C los vegetales que aportan este mineral. “Resulta ideal, por ejemplo, tomarse una ensalada de lentejas aderezada con unas gotitas de limón recién partido”, sugiere Anabel Fernández.

El aporte de hierro es necesario para reponer lo que el feto va consumiendo de las reservas maternas.

Por otra parte, has de incrementar los alimentos con fibra acompañándolos con un buen aporte de líquido para que el intestino funcione como un reloj, ya que la posición del feto impide su movimiento habitual y produce algo de estreñimiento en el embarazo.

El yodo es otro nutriente fundamental que no hay que pasar por alto. “Ayuda al desarrollo cerebral del feto”, aclara la experta. La manera de obtenerlo es con alimentos como el pescado o los mariscos y con la sal yodada. Por eso, aunque el consumo de sal debe ser moderado, no es recomendable suprimirla del todo en el embarazo. “En España consumimos el doble de sal de lo que deberíamos, pero en su justa medida la sal es esencial”, afirma.

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Una buena alternativa a la sal, no obstante, es sustituirla en parte por especias, hierbas aromáticas, jugo de limón, ajo...

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