Menú para dos

Tu alimentación en estos meses influye en la salud del bebé que esperas. Desecha falsas creencias, toma lo que necesitas y prescinde de lo que no te conviene.

"Eres lo que comes”. Esta máxima universal adquiere aún más fuerza cuando estás embarazada, entre otras razones porque, además de comer por ti, lo haces por el bebé que llevas dentro.

Por eso es fundamental que desde el momento en que decidas ser madre (incluso antes de quedarte en estado), empieces a concienciarte de la nueva situación y modifiques tus hábitos alimenticios, por el bien de ambos.

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Comer bien sin pasarte de peso

Alrededor del embarazo y la nutrición se han construido un sinfín de tópicos, muchos falsos: tienes que comer el doble (por dos), hay que eliminar la sal, es importante que te peses a diario, los antojos no satisfechos pueden afectar al feto...

“La regla número uno de la alimentación en el embarazo es tan obvia como fundamental: debe ser equilibrada”, sostiene Anabel Fernández, dietista-nutricionista de la Clínica Alimmenta, de Barcelona.

Eso incluye alimentos ricos en carbohidratos, lácteos, frutas y verduras a diario, y legumbres, pescado, carnes y huevos varias veces a la semana.

Y, por supuesto, precisarás un suplemento de ácido fólico, que ya te habrá recetado tú médico y que resulta necesario para evitar problemas en el desarrollo del bebé que esperas.

“La fibra, las proteínas, los minerales como el calcio, el hierro y el yodo o las vitaminas como el ácido fólico, entre otras, son fundamentales en esta etapa”, resume la dietista.

Respecto al peso, recuerda que a lo largo de este fascinante viaje de nueve meses deberás engordar entre 9 y 12 kilos en total, repartidos de la siguiente manera: no más de un kilo y medio en el primer trimestre, unos 4 Kg en el segundo y un máximo de 5,5 Kg en el tercero.

Si te estás pasando, ten presente que “las dietas de adelgazamiento durante la gestación están totalmente contraindicadas”, explica la nutricionista.

“Lo engordado ya no se pierde y a partir de ese momento toca realizar un control más exhaustivo para no disparar todavía más el peso”, añade.

Para calcularlo, además de la balanza, los dietistas utilizan un pequeño aparato llamado plicómetro, que mide el pliegue del brazo. “Este sistema nos permite controlar si la madre está ganando más peso del necesario”, comenta Anabel Fernández.

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