Comer fuera de casa en el embarazo de forma sana y sin riesgos

En tu estado es necesario que comas con más frecuencia para que tanto tú como el bebé mantengáis vuestros niveles de glucosa.

comer sano fuera de casa en el embarazo
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Una de las primeras indicaciones que te dará el médico cuando acudes a su consulta para hacer el seguimiento del embarazo, será que cuides tu alimentación. Te dirá que tu dieta debe ser lo más sana y equilibrada posible. Además, te aconsejará que tomes mucha fruta y verduras, que cocines más a la plancha y huyas de los fritos. Pero cuando trabajas y te toca comer fuera de casa prácticamente a diario, no es tan fácil comer sano y asegurando que las verduras o las hortalizas de las ensaladas hayan sido lavadas a conciencia. Toma nota de cómo conseguir comer sano y equilibrado fuera de casa a lo largo del embarazo sin agobios.

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Al mediodía

Si comes de restaurante, hay alimentos y preparaciones que debes rechazar para mantenerte a salvo de la listeria, el toxoplasma, la salmonella o el anisakis. Olvídate del sushi, los boquerones en vinagre y demás alimentos crudos que no hayan sido cocinados antes. También deberás prescindir de las ensaladas de hoja cruda si no tienes la seguridad de que están perfectamente lavadas. Y de los tentadores fritos (las preparaciones culinarias más sanas son a la plancha, al horno, en papillote y hervido), así como de las tartas de postre (mejor fruta o yogur).


Otro problema es que las comidas de menú suelen ser demasiado abundantes, ahora que la digestión se te hace tan pesada. “Las cantidades son excesivas si tomamos un menú entero. Un solo plato combinado que contenga proteína (carne, pescado o huevo), verduras y cereales o fécula (pasta, arroz, patatas...) es más apropiado, tomando una fruta de postre”, dice la dietista y nutricionista Raquel Nogués.

Con tantas prohibiciones, ¿hay algo que sí puedas comer? Claro, todo lo demás (un poco de todo). Por ejemplo, de primero apuesta por las verduras varias, legumbres, revuelto de ajetes (bien pasado), pasta con queso rallado... Y de segundo elige platos como la merluza a la romana, gallo a la plancha, filete bien hecho, pavo asado, guisos...

Otra opción es cocinar en casa y llevarte la comida al trabajo en una tartera. Aquí llega el turno de las ensaladas hechas por ti (variando el tipo de hojas, añadiendo tomate y zanahoria y “enriquecidas” con garbanzos o con alubias, bacalao, bonito, pasas y piñones...) y de los gazpachos. Eso sí, “lleva una nevera portátil y elige alimentos sencillos, poco elaborados y frescos”, advierte la doctora Nogués.

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La merienda y la cena de la embarazada fuera de casa

Ya sabes que debes hacer al menos cinco comidas al día. Alterna lo que hayas tomado en el almuerzo con lo que tomes en la merienda, para no repetir. Y haz lo mismo con la comida y la cena (si tomaste carne, ahora pescado). Procura cenar pronto, siempre a la misma hora, y da un paseo después para ayudar a la digestión.

Si al irte a la cama tienes aún apetito, estupendo, bebe un buen vaso de leche. La leche contiene triptófano, un aminoácido que induce naturalmente al sueño.

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