Embarazo: comer fuera con seguridad y salud

En tu estado es necesario que comas con más frecuencia para que tanto tú como el bebé mantengáis vuestros niveles de glucosa.

Al mediodía

Si comes de restaurante, hay alimentos y preparaciones que debes rechazar para mantenerte a salvo de la listeria, el toxoplasma, la salmonella o el anisakis.

También deberás prescindir de las ensaladas de hoja cruda si no tienes la seguridad de que están perfectamente lavadas. Y de los tentadores fritos (las preparaciones culinarias más sanas son a la plancha, al horno, en papillote y hervido), así como de las tartas de postre (mejor fruta o yogur).

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Otro problema es que las comidas de menú suelen ser demasiado abundantes, ahora que la digestión se te hace tan pesada. “Las cantidades son excesivas si tomamos un menú entero. Un solo plato combinado que contenga proteína (carne, pescado o huevo), verduras y cereales o fécula (pasta, arroz, patatas...) es más apropiado, tomando una fruta de postre”, dice la nutricionista.

Con tantas prohibiciones, ¿hay algo que sí puedas comer? Claro, todo lo demás (un poco de todo). Por ejemplo, de primero: verduras varias, legumbres, revuelto de ajetes (bien pasado), pasta con queso rallado... Y de segundo: merluza a la romana, gallo a la plancha, filete bien hecho, pavo asado, guisos...

Otra opción es cocinar en casa y llevarte la comida al trabajo o a la playa en una tartera. Aquí llega el turno de las ensaladas hechas por ti (variando el tipo de hojas, añadiendo tomate y zanahoria y “enriquecidas” con garbanzos o con alubias, bacalao, bonito, pasas y piñones...) y de los gazpachos.

Eso sí, “lleva una nevera portátil y elige alimentos sencillos, poco elaborados y frescos”, advierte la doctora Nogués.

La merienda y la cena

Ya sabes que debes hacer al menos cinco comidas al día. Alterna lo que hayas tomado en el almuerzo con lo que tomes en la merienda, para no repetir.

Y haz lo mismo con la comida y la cena (si tomaste carne, ahora pescado). Procura cenar pronto, siempre a la misma hora, y da un paseo después para ayudar a la digestión.

Si al irte a la cama tienes aún apetito, estupendo, bebe un buen vaso de leche. La leche contiene triptófano, un aminoácido que induce naturalmente al sueño.

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